Archivo de Noviembre de 2006

Proximos viajes

Ya tenemos comprados un par de billetes de avión para ir a Alemania en el próximo puente (90€ I/V por persona). Vamos a ir a la región sur-oeste. Todavía no tenemos claro cual va a ser el recorrido, pero esperamos concretarlo dentro de poco.

Por otra parte, tenemos vacaciones desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero por lo que despues de navidad nos marcharemos de viaje. En principio hemos pensado ir a Marruecos, pero si surge alguna super-oferta de última hora o un vuelo a un precio increible, no dudaremos en cambiar los planes.

Por último, a más largo plazo, estamos concretando fechas para irnos 3 semanas a Argentina en semana santa. Si los precios de los vuelos no suben demasiado de aquí hasta que nos aprueben las vacaciones en nuestros trabajos, este será nuestro destino preferente.

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Cronica: Nueva York (y VI)

Jueves 12/10 – Repasando lugares

Es nuestro último día en Nueva York. Lo hemos visto casi todo (o eso creemos), pero queremos volver a visitar los lugares que más nos han gustado. También queriamos ir a Brooklyn, pero en la guía que tenemos tampoco dice nada en especial (salvo cruzar el puente para ver las vistas desde la otra parte). Pero antes de todo eso, desayunamos en un puestecito callejero (2′5$) para coger fuerzas.

Decidimos ir en metro hasta Brooklyn y buscar el paseo maritimo dónde se puede ver la zona financiera de Manhattan. El paseo está precioso, con ambiente otoñal, con el suelo lleno de hojas. Nos sentamos para ver tranquilamente las vistas (y porque estamos cansados). Cuando nos parece, caminamos hacia el puente y lo cruzamos. Un paseo muy interesante.

Cogemos un tren y bajamos en Lexinton. Nunca antes habiamos recorrido esta avenida. La habiamos cruzado y habiamos andado por ella, pero sólo algunos cientos de metros. Nos gustó mucho este paseo, es diferente. No se como explicarlo, pero no es lo mismo que andar por la quinta avenida o por Broadway, tiene otro ambiente… Decidimos comer allí mismo en un restaurante italiano donde las raciones de pasta de tamaño pequeño son más grandes que las gigantes en Europa (15$). Después de comer visitamos el edifio Chrysler (sólo el vestibulo, porque ahora no se puede subir arriba).

Decidimos volver a ChinaTown, esta vez vamos de compras. Tenemos que buscar algunos recuerdos y algunos regalos. Compramos 6 camisetas por 10$ (sí, 10$ todas, nos quedamos alucinados con los precios). También compramos una correa para los pantalones (3$), un iman de nevera (1$), un collar étnico (1$) y una revista de quads (5$). Visitamos más extensamente el barrio chino que, en realidad, no lo es, dado que hay una parte coreana, una tailandesa, etc.

Volvemos a Times Square en metro y comprobamos que no hay nada a buenos precios en la TKTS. A fuerza de desengaños hemos descubierto que es muy dificil (para nosotros fue imposible) encontrar buenos precios en la TKTS. Las entradas que se ponen a la venta con descuento no son las de menor precio. Esas las debes comprar directamente en taquilla, porque en la TKTS no suelen estar. Seguro que hay un truco, pero no lo encontramos.

Desde Times Square cogimos un metro a la estación del ferry de Staten Island donde habiamos quedado con Sofia. Sin embargo, el metro va más lento de lo que querriamos y, encima, nos metemos en el vagón equivocado (a nuestro destino sólo viajan los primeros tres vagones). Como resultado perdemos a Sofia a la que ya no volveriamos a ver. Regresamos a Staten Island por la noche porque es lo que más nos gustó de NYC, es una imágen preciosa.

Cogemos otro metro hacia Grenwich Village, por la zona cercana a la plaza Washington que nos gustó bastante cuando estuvimos. Acabamos cenando en una pizzeria llena de gente hablando italiano (9$).

Viernes 13/10 – El regreso

El último día nuestro vuelo salia por la tarde, pero teniamos que salir justo después de comer. Hicimos las maletas y bajamos a la recepción para dejar las maletas. Nos cobraron un dolar por cada maleta (2$ en total). La mujer que había en la recepción nos cobró además del precio pactado, el dinero que nosotros ya habíamos pagado en concepto de reserva a la web Hostelz.com. No lo entendiamos y le pedimos una explicación. La mujer estuvo super-borde y no cedió en ningún momento. Tuvimos que pagar (era sólo un 10%, pero jode).

Un poco cabreados, salimos hacia la quinta avenida para pasear camino a Times Square para verla por última vez. De camino hacía Times Square, desayunamos por última vez uno de esos magnificos donuts que venden en la calle (3$). Llegamos a Times Square y nos encontramos con el famoso “naked cowboy”, curioso personaje. Paseamos un rato y cuando nos cansamos volvimos en metro hasta las cercanias del hotel, dimos una vuelta por allí para hacer hambre y comimos en el restaurante de los mexicanos ilegales (14$).

Fuimos a recoger nuestras maletas y nos subimos en el metro. En un par de horas estabamos en el aeropuerto. No nos imaginabamos lo que nos esperaba. La paranoia terrorista provoca larguisimas colas, te tienes que quitar los zapatos, pasan controles de Antrax a tus maletas, te obligan a tirar o beberte los líquidos… Impresionante.

El resto bien. Durante el vuelo proyectaron un par de peliculas, una comedia tonta de cuyo nombre no quiero acordarme y otra que ni nos enteramos porque estabamos durmiendo. La comida la típica de los vuelos. Nos quedamos a dormir en Madrid y al día siguiente tomamos el vuelo de regreso. Por cierto, el hostal Opera Backpackers de Madrid es buenísimo. Ya hablaremos de eso en otro momento.

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Cronica: Nueva York (V)

Miercoles 11/10 – El Bronx

Ya casi no nos quedaba nada que ver en Manhattan, así que decidimos que podiamos empezar a “salir fuera”. Lo primero es un buen desayuno. Descubrimos una maravilla de NYC que siempre habia estado ahí y que todavía no habiamos explotado: los puestos callejeros. Tienen unos donuts que están buenísimos, los mejores que he probado en mi vida. Y el “hot chocolate” tiene un sabor peculiar que engancha… Además el precio está genial (3$ por tres donuts y un chocolate caliente). Me gustó mucho descubrir esto.

Decidimos que debiamos ir al Bronx. Pero, que hay en el Bronx? No vamos a ir allí sin más, no? Pues ya que estabamos, decidimos ir al Zoo del Bronx, el mayor zoologico urbano de America. El viaje en metro es muy largo, pero como una vez fuera de la isla de Manhattan, el metro sale al exterior, el decadente espectáculo que se ve desde las ventanas del vagón te tiene entretenido. La parte sur del Bronx es la más peligrosa. Vimos calles tenebrosas, muchos mendigos, gente sobre las terrazas haciendo fuego, casas ruinosas… En fin, lo que te esperas.

Cuando al fin llegamos a nuestra estación, bajamos y encontramos mucha más animación que la vista desde el metro. Preguntamos a una mujer hacia dónde estaba el zoo, pero nuestra mala pronunciación hacía que no entendiera la palabra clave: “zoo”. Al final encontramos el camino, bastante solitario, por cierto. Entramos en el zoo gratis (los miercoles es gratis) y paseamos por una especie de “Port Aventura” de animales. Es muy grande y muy interesante si hay tiempo para ir. Vimos bufalos, todo tipo de pájaros, monos, tigres… Tambien subimos a un telesferico que recorre el zoo (de pago, 6$).

A medio día, sin haber visto todo el zoo (calculo que vimos más del 60%), decidimos salir de allí para comer, puesto que los precios no eran precisamente económicos. Volvemos hacia la estación, pero el panorama de pasarnos más de una hora metidos en el metro con el hambre que teniamos nos motivó a quedarnos a comer por la zona. Buscamos un local con precios razonables y buena pinta. Todos los locales tenían un precio razonable y buena pinta (relativamente), pero nos quedamos con uno que nos recordaba al típico local que aparece en las peliculas, con la camarera disfrazada, siempre con la cafetera en la mano rellenando tazas vacias, la música decadente que tantos les gusta a los americanos (una especie de mezcla entre pop y country) y, por supuesto, esas mesas y esos bancos pegados al suelo. Incluso una cucaracha americana nos visitó durante la comida. Fueron dos platos, pan, bebida y postre (que no tomamos por error) por 17$, un precio muy razonable.

Durante la comida vimos en las noticias (la tele estaba encendida pero sin sonido) que una avioneta se había estrellado en Manhattan. La gente en las imágenes estaba histérica, recordaban el 11-S. Al final resultó ser un jugador de baseball recien contratado por el equipo local.

Cuando salimos a la calle estaba lloviendo, poco, pero tuvimos que correr hasta la estación de metro. Nos montamos en el metro y en algo más de una hora aparecimos en Times Square. Llovía demasiado en ese momento como para salir a la calle, así que decidimos volver al hotel. Vimos nuestro tren que iba a salir, así que corrimos para cogerlo, pero con la mala suerte de que a Nuria le dió tiempo a subir, pero a Ivan no. Nuría pensó que lo mejor era bajarse en la siguiente estación y esperar a Ivan. Sin embargo, Ivan pensó que lo mejor era ir hasta el destino y esperar allí. Tardamos muchísimo tiempo en encontrarnos, corriendo de un sitio a otro bajo la llúvia. Finalmente nos encontramos en la puerta del hotel, Nuria ya duchada y Ivan empapado.

Conocimos a Sofia, una chica Chilena nacida en Argentina que estaba en nuestra misma habitación y que acababa de llegar de un viaje por Europa (un dia en paris, otro en amsterdam, dos en londres…). Descansamos un poco y salimos a cenar a un McDonnals cercano (7$).

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Cronica: Nueva York (IV)

Lunes 9/10 – Cambio de hostal

Hoy cambiamos de hostal. Nos vamos al Gershwin Hotel, cerca del Empire State Building. Nada mas levantarnos, dejamos el equipaje en cosigna (gratis durante 24 horas) y salimos a buscar un lugar donde desayunar. Entramos en un Dunkin Donuts y compramos 3 donuts grandes (2′70$) que nos llevamos a Central Park como suelen hacer muchos New Yorkers los domingos y dias de fiesta (hoy es el Columbus Day).

Ya que estamos, visitamos Central Park. Es un parque muy grande (el mayor parque urbano del mundo) que tiene una gran diversidad. Se podría pasar un día entero allí (patinando, circulando en bicicleta, remando en una barca, etc). Despues de este relajado paseo, nos sentamos para hacer tiempo para el desfile del día de Colón (que nos han dicho que será sobre las 12:00). Estabamos cansadisimos. Nuria se duerme sentada en un banco esperando el desfile. El desfile en sí fue una tonteria: grupos de italo-americanos y la policia metropolitana desfilando. Nada más. Aburrido.

Regresamos al hostal, cogemos nuestras maletas y nos vamos en metro al Gershwin. Este nuevo alojamiento es un hotel en el que se han habilitado unas cuantas habitaciones con literas para mochileros. No esta mal. Es un poco caro y la recepcionista es un poco “seca”, pero en general es un lugar limpio, acogedor y muy bien situado. Eso sí, no es un hostal: no hay zonas compartidas, en los pasillos y el ascensor te encuentras con gente mayor y encorbatada…

Salimos rápidamente del hotel para buscar un sitio donde comer. Cruzamos hacia Broadway y encontramos en la esquina, debajo del hotel Plaza, un restaurante italiano llevado por mexicanos ilegales. Se come muy bien por menos dinero que en el Sbarro. Además los empleados son muy majos. Comemos (12$) y nos dirigimos hacia la zona de Chinatown, Tribeca y Little Italy.

Es una de las rutas que más nos ha gustado. Al girar una esquina parece que hayas cambiado de país. Pasas de estar en mitad de una ciudad China a estar paseando por Roma. En Tribeca lo único que hay que ver son los típicos edificios de ladrillo rojo. Chinatown es como una ciudad China en miniatura. Es curioso ver todos los carteles en Chino y comprobar la baja tasa de ciudadanos no Chinos en las calles. A parte de eso, lo único que hay que hacer es ir de compras. Aquí encuentras todas las falsificaciones que quieras, así como un montón de tiendas tipo “todo a 100″ y bazares. Por último, Little Italy son un par de calles llenas de restaurantes.

Estabamos rebentados, pero sacamos fuerzas para ir a Lower East Side, zona recomendada por una amiga de Nuria. Fuimos andando, no estaba demasiado lejos y he de decir que fue el lugar de Nueva York más amenazador que encontramos. Era una zona pobre, deprimida, calles vacias, desoladas, casi sin coches, basura en la acera y unas pocas tiendas, muy pocas, de ropa usada y trastos inservibles. No nos gustó.

Decidimos regresar a Times Square y probar suerte en la TKTS para ir al teatro. Pero nada. Así que nos sentamos a ver pasar a la gente pasar (muy recomendable) hasta que nos entró hambre. Compramos un par de hot-dogs y una coca-cola (6$) en un puestecito callejero y nos fuimos hacia el hotel.

Martes 10/10 – Wall Street

Decidimos que ya era hora de visitar Wall Street. Siguiendo las recomendaciones de la guía, empezamos la visita a la zona financiera bien pronto. No encontramos mucha gente de negocios a esa hora. Supongo que los tiempos cambian y que los ejecutivos flexibilizan sus horarios. Desayunamos en un McDonnals (2$), en el más elegante del mundo, con un tio que toca el piano a la hora de la comida y la cena.

Nuestro paseo (sin demasiadas sorpresas, ni para bien, ni para mal) termina en el ferry de Staten Island. Este ferry cruza en unos minutos gratuitamente entre Manhattan y Staten Island pasando justo enfrente de la estatua de la libertad. Nos gustó mucho el viaje y decidimos que debiamos volver por la noche para ver la estampa nocturna.

Aunque no habiamos terminado el recorrido por esa zona, ya que teniamos las tarjetas de metro, decidimos volver a comer al mismo restaurante del día anterior, cerca del hotel. Comemos (15$) y regresamos. Continuamos el paseo junto al brazo de mar que separa Nueva York y Nueva Jersey. Visitamos la zona 0, ahora mismo no hay nada, un monton de máquinas trabajando simplemente. Pensabamos ir a Brooklyn, pero decidimos que ya que estabamos, lo mejor era visitar de nuevo Staten Island. La ida, al atardecer fue realmente bonita, pero el regreso, con las luces de la ciudad acercandose, ha sido sin duda lo mejor del viaje.

Como ya viene siendo habitual, regresamos a Times Square para cenar. Volvemos al Mc Donnals de la primera noche (6$). Damos una vuelta y volvemos a casa más tarde que nunca: son las 22:00 ¡Wow!

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Cronica: Nueva York (III)

Domingo 8/10 – Descubriendo la ciudad

Nos levantamos relativamente tarde (9:30), nos duchamos y salimos. Pretendemos no estar tan quemados al final del dia. Nueva York es una ciudad enorme, con larguisimas calles y avenidas, con cientos de tiendas y restaurantes. Hay mucho para ver y poco tiempo. Es una ciudad muy dura.

Vamos a Union Square y terminamos el trozo de ruta que nos quedaba del MidTown hasta el Empire State Building. Desayunamos en el camino, en un burguer (5$). A parte de la propia Union Square y el curioso Flatiron Building, no hay nada interesante hasta encontrarte con el imponente Empire State.

Hay que subir al Empire State. Son 2 o 3 horas, entre la cola para entrar, comprar las entradas (2×16$) y la visita en si misma. Arriba puedes estar todo el tiempo que quieras, no te ponen limites. Hay baños, una cabina telefónica, una tienda de souvenirs y un bar (caro). Las vistas son impresionantes. Hay que tener suerte y encontrar un dia sin mucha niebla. En la entrada hay siempre un cartel que indica cual es la visibilidad (en nuestro caso fueron 25 millas, muy buena). Dicen que lo ideal es llegar por la tarde y esperar a que anochezca para poder ver de dia y de noche la ciudad. Personalmente creo que si subes muy tarde la luz no va a ser optima para las fotografias y si vas mucho antes vas a pasarte un rato aburrido alli… Lo mejor es subir aqui por la mañana y por la noche, otro dia, subir a otro edificio o, mejor, ir hasta Brooklyn o Staten Island donde tambien se conseguiran grandes fotos nocturnas.

Despues de la visita al Empire State Building, continuamos hasta terminar en la estacion central. Comemos en un Sbarro (tipico restaurante italiano de comida rapida de EUA), donde se come mucho y no es demasiado caro (16$).

Despues de comer, seguimos hacia el barrio de los artiastas y hacemos media ruta desde Bedford hasta Washington Park. La zona nos gustó bastante, muy animada, quiza la zona mas europea de la ciudad… Washington Park, nos gustó especialmente. Llegamos allí ya de noche y había muchísima gente, todos jóvenes, cada uno a su bola. También había un grupo de música que lo hacían realmente bien. La mejor definición: una plaza bohémia de París en mitad de Nueva York.

Ya que nos gustó la zona, nos quedamos a cenar allí en un McDonnals (5$). Y después de cenar, dimos un paseito y cogimos tranquilamente un metro a casa… Bueno, tranquilamente no. Nos equivocamos y cogimos un tren express, por lo que nos pasamos de largo y tuvimos que bajar en pleno Harlem Sur de noche (serían las 9 o las 10). No pasó nada, no vimos nada raro (excepto a la gente que hablaba en Spanglish, impresionante), aunque supongo que tambien tiene algo que ver que nuestras pintas pasen desapercibidas en una comunidad latina.

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Cronica: Nueva York (II)

Sabado 7/10 – Rutas urbanas

Conseguimos una serie de rutas urbanas en NYC del FAQ del foro de Guia de Nueva York. Nos propusimos hacer alguna de ellas. Después de otra ducha y un buen desayuno, salimos hacia el museo de historia natural y el planetario para iniciar (al revés) la ruta de Upper West Side.

Antes de iniciar la ruta, compramos una tarjeta de telefono (5$) para llamar a casa y decir que estamos vivos. Las llamadas en EUA son realmente baratas. Nos sobró la mitad de la tarjeta y eso que llamamos a moviles varias veces. Así que mejor no comprar la tarjeta de 10$, pues o somos muy habladores o sería tirar el dinero.

No entramos en el planetario, todavia no habian abierto (creo que abren a las 10:00). Resulta bonita la imagen del jardin alrededor del planetario y la energia que transmiten los enormes planetas que se pueden ver a traves del cristal de la fachada del edificio. Proseguimos el camino, paseando tranquilamente hasta el museo de historia natural. Tampoco entramos, la entrada era realmente cara y tampoco nos apetecia pasar toda la mañana en un museo (parece ser que es realmente grande). Nos conformamos con mirar los esqueletos de los dinosaurios que hay en el hall de entrada. Continuamos por Central Park West hacia el sur, hasta el edificio Dakota, famoso por ser el lugar donde vivió Jonh Lennon hasta que le asesinaron en la misma puerta. Hicimos las tipicas fotos, fuimos a ver Strawberry Fields y el carisimo restaurante Tavern On The Green y continuamos hacia la enorme plaza Columbus Circle, que encontramos llena de obras y bastante deslucida.

Vamos caminando hasta Times Square para iniciar la ruta del Mid-Town (pensamos, esta cerca, nos va a costar mas en metro: ¡mentira!). A mitad de ruta, cerca del Empire State Building, nos entró hambre y entramos en una especie de pizzeria atendida por hispanos. Nos comimos un bocata grandísimo y buenísimo con dos coca-colas de medio litro (14$). Estos americanos saben comer bien.

La ruta del MidTown no nos sorprende demasiado, puesto que el dia anterior habiamos andado bastante por la zona. Ahora con la guia vamos un poco menos perdido. Lo bonito de la zona es ver los grandes rascacielos, las gigantescas avenidas, las tiendas… vamos lo tipico que vemos en las peliculas que transcurren en Nueva York, pero en primera persona. Hay que destacar en esta ruta la visita al Sony Center. No hay que perdersela. En la guia no lo explica muy bien, pero lo que hay que hacer es entrar dentro del Hall del edificio donde esta el robot en la puerta y pedirle a la recepcionista que te de un ticket (es gratis), luego salir y hacer cola junto al robot. En ese momento, saludad al robot. Merece la pena el lugar, al menos para los frikis de la tecnologia. La quinta avenida, de la que tanto se habla, nos decepciono un poco. Todo es muy caro, pero no tiene nada de especial.

Terminamos rebentados. No nos apetecia hacer la ruta de los museos. Volvemos a Times Square en metro donde pasamos por el Info Center y conseguimos una hoja con los precios de los teatros de Broadway. Fuimos al TKTS a ver si conseguiamos algún precio interesante para un musical conocido (dudabamos que fueramos a aguantar un musical entero en inglés si no nos sabiamos un poco el argumento). Había algunas entradas al 50%, pero las más baratas, las que nos interesaban, no las suelen rebajar. Desistimos, pensamos volver entre semana para ver si eran más baratas.

Nos tomamos un par de milk-shakes gigantes en el McDonnals (5′40$). Estamos muy cansados y no son ni las 20:00… Pensamos en ir al hostal a descansar y luego salir un rato para vivir el ambiente del fin de semana. Llegamos, nos tumbamos, pero ya no nos despertamos para cenar.

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