Archivo de enero de 2007

Cronica: Sur de Alemania (VII)

8/12 – La sorpresa de Dortmund

Nos despertamos. Estamos un poco cansados. Ademas el tiempo no anima a hacer nada. Desayunamos en el albergue y nos preparamos unos buenos bocatas para almorzar.

El albergue se encuentra muy cerca del centro. Solo hay que cruzar el puente del rio y ya entramos en el casco antiguo. Justo en la calle que hace de prolongacion del puente, se encuentra la zona tipica de restaurantes y de salir los fines de semana. No fuimos la noche anterior a cenar alli por lo cansados que estabamos y tampoco por la mañana nos apeteció ni pasar por allí (aunque habiamos pasado en coche). Compramos un mapa detallado en la Tourist Info (0.50 €) que te propone una ruta para recorrer la ciudad. A mitad de la ruta se puso a llover torrencialmente. Nos tuvimos que refugiar en un parlamento o algo así que hacia de galeria de arte (había un par de excursiones de escolares, a nosotros nos parecio bonito, pero no para tanto). Amainó un poco y decidimos salir a continuar la ruta, pero era imposible. Nos refugiamos en un par de tiendas en las que nos gastamos 2 o 3 euros en regalitos.

Escapando de la lluvía terminamos en un McDonnals, donde comimos bastante pronto (8 €). Después de comer decidimos que no valía la pena estar congelados de frío, cansados y mojandonos, así que volvimos al hotel. Lo recogemos todo y nos largamos. Pero tenemos mala suerte, nos perdemos al intentar cruzar la ciudad y perdemos cerca de 2 horas en atascos y buscando la salida (muy mal indicada). Medio enfadados, llegamos a Dortmund 5 horas después de salir del hostal. Tuvimos realmente muy mala suerte. En mitad de la autopista pillamos un accidente y estuvimos parados más de media hora (con motor parado incluso).

Estuvimos dudando de si ir a Dortmund o no, ya que en la Lonely Planet no aparecia ningún hostel en la ciudad y nos daba bastante miedo. Sin embargo, el miedo a perder el avión del día siguiente nos lleva hasta Dortmund. Llegamos a la ciudad y nos dirigimos al centro (esta vez sí que está perfectamente indicado). Tenemos la suerte de que cuando estamos casi en el área que delimita el centro buscando aparcamiento, nos encontramos el cartel de los YHI. ¡Salvados! Ya nos veiamos durmiendo en un hotel carísimo. La imagen de Dortmund es la que puedes encontrar en muchas ciudades industriales del norte de España, bastante gris, calles poco iluminadas, ambiente turbio… Eso nos hubiera obligado a descartar la opción de dormir en el coche en caso de necesidad.

El YHI de Dortmund es uno de esos edificios religiosos reconvertidos. Es un cura (o sacerdote o obispo o lo que sea) quien le da nombre al albergue. Hay un par de cruces por aqui y por alla. Y por supuesto habitaciones y baños separados, como no. A estas alturas todo nos parece bien. El albergue está muy cerca del centro. A Ivan le toca una habitación de 4 personas vacia y a Nuria le toca otra igual habitada por una chica que casi no aparece (parece ser que hay un concierto de Iron Maiden esa noche y mucha gente hace noche en el hostel). Como es habitual el desayuno está incluido en el precio (40’80 €).

El mercado de la navidad de Dortmund nos sorprende. Tiene un árbol de navidad gigantesco en mitad de una de sus plazas, de más de 20 metros de altura, formado por arboles más pequeños. Los precios del mercado son mucho más razonables (aunque siguen siendo algo caros) y el ambiente es mucho más festivo de lo habitual (en algo se tiene que notar la inmigración española). Hay conciertos, feria, mucha animación callejera, gente alternativa… Es el mercado que más nos ha gustado de todo el viaje. Cenamos en una pizzeria (nos ponemos hasta el culo por 6€) y como estabamos cansados decidimos volver a casa.

 

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Cronica: Sur de Alemania (VI)

7/12 – Empieza el cansancio

Desayunamos algo que habíamos comprado unos días antes, ya que no se incluía el desayuno (aunque había algo de comida que otros viajeros se habían dejado en la nevera). Nos despedimos y salimos a dar una vuelta después de dejar las maletas en el maletero del coche (aprovechamos al máximo tener parking en el “hotel”).

Nuremberg no da para mucho. Realmente habíamos venido más que nada por ver los edificios históricos relacionados con el nazismo, pero al estar cerrados, la ciudad se nos quedó corta. Además, llovía a ratos, así que la sensación era de agobio, o como definió Nuria “estoy mejor en mi casa”.

Visitamos el mercado de navidad, que es bastante interesante, ya que es muy grande y tiene casetas temáticas y representantes de distintos países (aunque, como siempre en los mercados de navidad, todo es muy caro). Las plaza del casco antiguo son bonitas y las iglesias que están abiertas (muchos edificios y museos estaban cerrados) son más o menos como en el resto de Alemania. Es interesante el castillo que está en la parte alta de la ciudad. Allí hay un YHI que ocupa el lugar donde estaban las antiguas caballerizas. Es un poco más caro que el Lette’m Sleep, pero quizá valga la pena por dormir en un lugar histórico singular.

Hacía las 12:00 decidimos que vamos a comer cualquier cosa (en plan almuerzo) y que nos vamos a ir (4€). Llenamos el deposito antes de salir (37€). El viaje se hace muy pesado. Llueve y estamos cansados. Tardamos 2 horas y media en llegar a Frankfurt y tenemos “suerte” porque encontramos el hostel a la primera. Pongo suerte entre comillas porque la suerte nos la buscamos cuando durante el viaje estuvimos estudiando el mapa de Frankfurt (os lo recomiendo). También tenemos suerte al aparcar, ya que encontramos un lugar relativamente cerca del hostel (a pesar de que dicen que Frankfurt es una ciudad intratable).

Cogemos dos camas en habitaciones separadas (53€). La de Ivan cuesta un poco más cara, puesto que no quedaban habitaciones de 12 personas que son las más baratas. El hostal no estaba mal, pero tenia los mismos problemas que todos los YHI (habitaciones separadas, ambiente “adolescente”, etc). El hostal estaba llenísimo, sobre todo de grupos de gente de institutos alemanes que estaban de excursión en la ciudad. Los baños eran particularmente incómodos, ya que se necesitaba una llave de una habitación de chicos para entrar en el baño de chicos e ídem para las chicas. Esto unido a que el baño de chicos estaba en una planta diferente a la habitación de Ivan y el baño de chicas estaba en otra diferente, era un gran incordio (de otro modo, si a mitad de noche te entra ganas de ir al baño te puedes “colar” en el del otro sexo, así tienes que subir y bajar escaleras).

Dimos una vuelta por el centro, que no estaba lejos. Vimos el mercado de la navidad, una iglesia y la famosa “sky line” de Frankfurt y nos volvimos al hostel bastante pronto. Estábamos cansados, así que decidimos no salir a cenar aprovechando que había un pequeño restaurante en el propio albergue. Cenamos muy bien por no mucho dinero (5’60€). Nos acostamos pronto.

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Medio millon de plazas a 10 euros

Vueling anuncia que pone a la venta del 8 al 15 de enero 500,000 plazas para volar entre cualquiera de sus destinos por 10 euros (más tasas, claro).

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Crónica: Sur de Alemania (V)

6/12 – Munich

Nos levantamos un poco tarde (sobre las 9:00). Después de una ducha y del desayuno (incluido en el precio) dejamos las cosas en la consigna y salimos a dar una vuelta. Visitamos el centro callejeando sin un orden en concreto. El centro es precioso, me recuerda un poco a Toledo, con un montón de edificios de distintas épocas y estilos todos juntos, reunidos en un pequeño centro histórico. Además, el ambiente navideño, con los puestos del mercado y todas esas luces creaban una preciosa estampa navideña (eso sí, sin nieve).

Hay bastante que ver en Munich, por lo menos hay para dos días a un ritmo normal. Nosotros visitamos lo más importante que encontramos en el centro: las catedrales y principales iglesias, el ayuntamiento, las plazas… A las 12 en punto estamos enfrente del ayuntamiento para ver el famoso carillón medieval dónde dos caballeros a lomos de sendos caballos se pelean con resultado incierto (dicen que hay gente que incluso apuesta). Después de el largo carillón (más de 10 minutos), subimos a la torre del ayuntamiento dónde contemplamos toda la ciudad (2×2€). Al bajar, nos refrescamos con una coca-cola (1.5€) justo antes de comer en un McDonnals (5€).

El tiempo empeora un poco después de comer. Nosotros queremos subir al anochecer al campanario de una iglesia que está justo al otro lado de la plaza, frente al ayuntamiento. Encontramos un famoso bar dónde siempre es como si fuera “October Fest”, con las típicas camareras disfrazadas, la gente consumiendo grandes cantidades de cerveza, etc. El tiempo empeora por momentos y decidimos volver rápidamente para visitar la torre (2×1€ con carnet de estudiante) y volver al albergue para salir hacia Nuremberg. La torre tiene un montón de escalones, son casi 20 pisos (no recuerdo exactamente el número). Llegamos arriba cansados, miramos las vistas y esperamos media hora hasta que oscurece. Las vistas nocturnas son preciosas, vale la pena subir por la noche. Si sólo queréis subir a una de las torres, yo recomendaría subir a esta, puesto que se ve lo mismo y además se puede ver el magnifico edificio del ayuntamiento. Además es más barato y hay menos gente.

Volvemos al albergue raudos bajo la lluvia. cogemos las maletas de la consigna y vamos hacia el coche. Nos hemos mojado bastante, pero la calefacción del coche hace milagros. Desgraciadamente pillamos un buen atasco saliendo de Munich, nada extraño en una gran ciudad.

En dos horas nos plantamos en Nuremberg. Seguimos los carteles de Zentrum hasta que nos encontramos con las murallas de la ciudad. Buscamos aparcamiento fuera de las murallas y salimos a buscar un hostel que hemos encontrado en la Lonely Planet (“lette’m sleep”). Una chica muy simpática nos explica todo lo que hay que saber y decidimos quedarnos a dormir allí en una litera (2×18€). Nos instalamos en una habitación grandísima con 12 camas en la que estamos solos. El albergue es de los típicos ingleses: dormitorios mixtos con literas, baños fuera de la habitación (separados por sexos, aunque como no había casi nadie daba igual ir a uno u otro), una habitación común con acceso gratuito a Internet, libros y juegos, una cocina equipada dónde puedes prepararte tu propia comida y parking gratuito (si no se llena) en la parte trasera. Lo único malo es que no incluye el desayuno. Ya que tenemos la posibilidad de aparcar en el “backyard”, aprovechamos que todavía no es hora de cenar para acercar el coche (que dudábamos que estuviera bien aparcado).

Una vez tenemos solucionado el lugar dónde dormir y sabemos que el coche está bien aparcado, salimos a cenar. La primera sorpresa es que todo está cerrado (excepto restaurantes muy caros). Al final encontramos un lugar dónde venden salchichas y un McDonnals abiertos, así que los combinamos para formar una buena cena: 3 bocatas de salchichas (por cierto, aquí las salchichas se parecen mucho a nuestras “longanizas”) y dos coca-colas (5’6€ + 2€).

Ya cansados, regresamos al hostal, donde hacemos una parada en la sala común para navegar un rato por Internet (queríamos visitar los lugares donde los nazis construyeron las grandes obras arquitectónicas que dieron tan mala fama a Nuremberg durante ese periodo, pero resulta que no están abiertas al público en general y que sólo se pueden realizar visitas guiadas los domingos).

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Las 10 mejores puestas de sol

Leo en el siempre interesante blog de Locura Viajes que un grupo de “expertos viajeros” ha recopilado una lista con el top-ten de las puestas de sol.

Seguro que se han olvidado de alguna, como, por ejemplo, la puesta de sol en mitad del Sahara entre las dunas.

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