Archivo de febrero de 2008

Videolog viajero

Buscando información para el próximo viaje a Argentina me he encontrado con una web realmente interesante. Se trata de HombreLobo.com, un videolog con cientos de videos de las más variadas temáticas, pero entre los que destacan los videos de viajes de Eduardo, el propietario de la web.

Lo más interesante de este videolog es que muestra cosas poco vistosas de los viajes que habitualmente se omiten en las fotografias, relatos y videos viajeros. Por ejemplo, al enseñarme como es el barco que te lleva a visitar el upsala (El Calafate, Argentina), he decidido que es mejor ahorrarse ese dinero y emplearlo en otro tipo de excursión no tan masificada.

Como dice Nuria, dentro de un tiempo, gracias a Internet, la televisión no va a tener ningún sentido.

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La privatización de Machupicchu

No hace mucho tiempo que Machupicchu fue elegida como una de las maravillas del mundo moderno. Un premio criticado y tildado de comercial por muchas personas y entidades (la UNESCO, por ejemplo). En Perú, parece ser que dicho premio ha catalizado un proceso que estuvo sobre la mesa durante mucho tiempo: la privatización de Machupicchu.

Si alguno habéis visitado esta ciudadela, habréis comprobado lo complicado que es llegar hasta ella. Perdón, complicado no es, es caro simplemente. Os resumo como es el acceso para llegar hasta allí. La forma fácil es un tren en manos privadas que recorre el tramo que va de Cuzco a Aguas Calientes, ciudad que se encuentra a los pies de la montaña dónde los incas construyeron su ciudadela. Aparte del tren, la otra forma “oficial” de llegar hasta Aguas Calientes es realizando el famoso “camino del Inca”, una ruta de trekking de varios días de duración que llega directamente a la ciudadela. Y por último, hay una forma “extra-oficial” de llegar al pueblo que consiste en realizar una ruta por pueblos y aldeas en varios medios de transporte locales muy baratos, pero lentos. Esta última forma de llegar no les gusta nada a las autoridades por lo que ponen muy complicado acceder a la información e incluso ponen problemas para la construcción de infrastructuras (o escusas como la UNESCO). Insistiéndole a la chica de la “tourist info” quizá logres que te diga que existe esta ruta para llegar a tu destino, pero te la desaconsejará y te mencionará que puedes ir hasta Ollantaytambo y tomar allí el tren por la mitad de dinero.

Ni que decir tiene que los trenes para llegar hasta Aguas Calientes y las excursiones por el “camino del inca” son muy caros, con precios europeos. Igual que la entrada a la ciudadela. Aunque la pieza fundamental sobre la que gira todo es el tren. Incluso si haces el camino del inca, para regresar hasta Cuzco tienes que utilizar el tren.

¿Sabéis que hacían muchos mochileros que no querían pagar por recorrer el camino del inca ni tomar el tren y no tenían 4 días para perderlos yendo y viniendo por la ruta “extra-oficial”? Pues se iban hasta Ollantaytambo y empezaban a andar junto a las vías del tren hasta Aguas Calientes, corriendo cuando llegan a los 2 controles que hay sobre las vías para vigilar que nadie se cuele por ese “camino” (¿o vigilaban que el tren no se salga de su recorrido?). Un riesgo que alguna gente está dispuesta a correr para no pagar las desorbitadas cantidades que se piden por unos servicios que no los valen. Es también una forma de desobediencia civil.

Ahora, parece que quieren ir más allá, dejando en manos privadas no sólo el tren, sino también el monumento. Pero parece que esta vez el pueblo peruano, verdadero propietario de esta maravilla, se lo va a poner difícil. Se han producido la mayor manifestación que se recuerda en Cuzco en los últimos 20 años, la gente ha salido a la calle para evitar que se privatice lo que es de todos. Es decir, han salido para evitar que el beneficio de algo que construyeron sus antepasados vaya a parar a la saca de una compañía privada.

Todo lo contrario opinan otras entidades, como el Instituto de Libre Empresa de Perú, quienes apoyan la privatización con argumentos tan pueriles como estos: “Disney Wold estaría acabando la construcción de una réplica exacta en computadora a escala basándose en fotos tomadas en diferentes ángulos. Con la finalización de esta construcción, Machupicchu dejaría de ser la única ciudadela inca, para entrar en competencia con su réplica”. Es de risa, pero las consecuencias podrían ser muy graves.

Desde el punto de vista de un viajero, el “sector turístico” en todo el mundo, controlado por mafias, empresas privadas y gobiernos sin escrúpulos, está convirtiéndose en un circo de dimensiones colosales. ¿Cómo puede ser que para visitar un patrimonio de la humanidad como es Machupicchu tenga que pagar más del salario medio de un peruano? ¿Por qué los propios peruanos no pueden visitarlo? Y no sólo sucede con el Machupicchu, que también sucede con las pirámides de Giza y con el Perito Moreno (aunque aquí todavía algunos argentinos pueden llegar a entrar). En cuanto una empresa de turismo “occidental” mete las manos, se jodió el invento: se llena de turistas aborregados, se encarece todo y se impide que los propietarios legítimos del monumento puedan acceder. Entonces, ¿porqué nos extrañamos tanto de las declaraciones de Ricardo Alarcón sobre el turismo Cubano si es algo universal en todos los países pobres? ¿O es que acaso a los ciudadanos de los países ricos no nos gusta escuchar lo que hemos conseguido?

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¡Nos vamos a Argentina!

¡Así es, nos vamos a Argentina! Bueno, no solo a Argentina, vamos a combinar con Chile. Lo único que tenemos de momento son los billetes de avión: Alicante-Madrid-Montevideo-Buenos Aires. Un mes dando vueltas por el sur de sudamérica. Salimos el 14 de Marzo para regresar el 13 de Abril.

Estoy todavía planificando el itinerario, todavía está en pañales, pero de momento es este:

15/3 -> Mañana: Llegada BsAs [remis 50$]. Visita Ciudad BsAs
16/3 -> Mañana: Vuelo Ushuaia [taxi BsAs 8$]. Tarde: Visita Ciudad Ushuaia. Visita Carcel y museo marítimo [$35]. Museo del fin del mundo [$15]. Antigua Casa Beban y Antigua Casa de Gobierno [gratis].
17/3 -> Mañana: PN Tierra de Fuego [bus $15 + entrada 30$] y Tren Fin del Mundo [solo verlo]. Tarde: ¿Navegación Canal Beagle [90$]?
18/3 -> Mañana: Visita glaciar Martial [remis 12$ + telesilla 20$]. Tarde: Vuelo Calafate. Noche: Visita Ciudad
19/3 -> Mañana: Visita Perito Moreno [por libre: bus 60$ + entrada 30$ + navegación 36$ / excursión normal: 128$ + entrada 30$ / minitrecking: $310]. Tarde: Museo Centro de Interpretación histórica [guiada 15$]
20/3 -> Mañana: Bus hacia Puerto Natales [50$]. Tarde: Visita Ciudad. Noche: Embarque Navimag [250 €]
21/3 -> Día de navegación (Seno Última Esperanza, Canal White, Canal Sarmiento, Avistamiento de glaciares colgantes en cerros, Avistamiento del Glaciar Amalia, charlas documentales y películas)
22/3 -> Día de navegación. (Desembarco Puerto Eden [2 horas, 15$], Canal Messier, Paso por Angostura Inglesa y Bajo Cotopaxi, Faro San Pedro, Salida a zona oceánica, charlas documentales y películas)
23/3 -> Día de navegación (Bahía Ana Pink, Entrada Canal Pulluche, Navegación Canales Pérez Norte y Sur, Avistamiento colonia de lobos marinos y cormoranes, Paso Brieva y Peñón Blanco, Navegación por Melinka, Golfo Corcovado, Golfo Ancud, charlas, documentales y peliculas)
24/3 -> Mañana: Llegada Puerto Montt. Visita de Puerto Montt. Bus a Puerto Varas. Visita de Puerto Varas. Bus a Petrohué [2 horas, ventanillas de la parte izquierda]. Visita de los saltos de agua [10$, preguntar al conductor si puede parar ahí]. Barco hasta Peulla [menos de 2 horas].
25/3 -> Mañana: Bus a Puerto Frías [Cruce de la frontera, 2 horas]. Navegación por el lago frías hasta Puerto Alegre [20 minutos]. Bus a Puerto Blest [3 km, 15 minutos]. Navegación hasta Puerto Pañuelo [1 hora]. Bus a Bariloche. Tarde: Visita de la ciudad.
26/3 -> Bus a Villa La Angostura. Visita Ciudad y Bosque de Arrayanes [catamarán 30$ + entrada 12$ + regreso treking 12 km, 3 horas u otro catamarán]. Bus a Osorno??
27/3 -> Osorno – Valdivia – Santiago
28/3 -> Santiago
29/3 -> Santiago
30/3 -> Santiago – Mendoza
31/3 -> Mendoza – Tucuman
1/4 -> Tucuman
2/4 -> Tucuman – Salta
3/4 -> Salta
4/4 -> Salta – Iguazu
5/4 -> Iguazu
6/4 -> Iguazu
7/4 -> Iguazu – Buenos Aires
8/4 -> BsAs
9/4 -> BsAs
10/4 -> BsAs
11/4 -> Montevideo?
12/4 -> Montevideo?

Los precios y demás son en pesos argentinos y la mayoría no están confirmados, sino que vienen de experiencias en blogs y páginas webs de agencias de viajes.

Poco a poco iré perfilando mejor el recorrido (aunque luego ya se sabe, se modifica sobra la marcha). Voy a tratar tambien de conseguir una guía de Argentina y Chile.. Lonely Planet, quizá.

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Hoteleros: miedo a la libertad de expresión

Hasta ahora, los hoteles tenían un mecanismo único y ajeno a la ciudadanía para valorar su calidad: las estrellas. No era extraño encontrar un hotel con una determinada categoría que no se ajustaba a esa valoración inicial. En esos casos, el cliente no tenía ninguna forma de protestar o advertir de que dicho hotel no se ajustaba a la calidad esperada.

Ahora, con la popularización de Internet como instrumento social y de participación ciudadana, por fin todos tenemos la posibilidad de juzgar, criticar, alavar o simplemente describir, qué nos ha gustado y qué no. Aunque es todavía escaso el porcentaje de la población que recurre a este medio para comprar o informarse acerca de hoteles, viajes o vuelos, es una parte del mercado que cada vez está adquiriendo mayor importancia. De eso son muy conscientes todos los que ganan dinero con el sector turistico (compañias aereas, hoteleros, etc).

La última reacción del sector se ha producido en Fitur (leido en Barrapunto). Parece ser que a la gente que tiene establecimientos no le gusta que opinen de ello sus usuarios y prefiere que sigan siendo “profesionales” los que les juzguen. Pues lo sentimos mucho, pero el imperio de la ley del silencio se ha terminado y de ahora mismo sus establecimientos, igual que las compañias aereas, los restaurantes, los atractivos turisticos, las ciudades, y tantos otros elementos ajenos al sector turistico, los vamos a juzgar sus usuarios, así les pese a algunos.
 

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Renuncia a tu intimidad… por tu seguridad

Quienes hayan viajado alguna vez a EEUU sabrán como son los controles de entrada en el país. Cuando peor me he sentido tratado en un aeropuerto fue en el JFK regresando de Nueva York. Pues si todos los controles a los que te veias sometido ya parecian excesivos, atentos a lo último: revisar la información de tu portatil, PDA o movil.

Parece ser que desde ya hace bastante tiempo, de forma psudo-aleatoria se viene llevando a cabo un control de la información que se lleva en los dispositivos hardware al intentar cruzar la frontera. Así que atentos a qué trataís de entrar en el país de la libertad…
 

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Sumario: Viaje a Egipto

Viaje a Egipto desarrollado entre el 2 y el 8 de Agosto de 2004. Es el típico viaje combinado avión + hotel + ruta + excursiones con 4 días de crucero y 3 días en El Cairo.

Preparativos
Vuelo a Luxor
Encuentro con Africa
Primeros Conflictos
Aswan
Pueblo Nubio
El Cairo
Libres en El Cairo
Conclusiones

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Egipto: Conclusiones

Si algo tengo claro casi 4 años después de hacer este viaje es que ir a Egipto vale la pena sea como sea. También tengo claro que no repetiría con una agencia de viajes, ni con ningún guía ni nada similar, ya que los peores momentos del viaje fueron provocados por uno de estos parásitos. Y no es que particularmente Amed fuera más sucio y rastrero que cualquier otro guía, es que todos ellos viven del “turista” y de ellos tratan de aprovecharse todo lo que pueden sin importarles que para ello tengan que engañar, manipular o directamente robar. Eso me ha quedado ya muy clarito después de viajes como el de Turquía o Túnez… Siempre existirá un guía honrado, pero me extrañaría que trabajara para un tour-operador europeo…

Pedir 20 € para “propinas” durante el crucero es un verdadero robo a mano armada. En nuestro crucero viajaban al menos 50 personas, lo cual son 1000 euros y entre cocineros, maquinistas y recepción no había más de 10 personas trabajando. Lo cual son 100 euros por persona, repartidos en 4 días, son 25 euros al día. El salario medio de un funcionario es de 35 euros al mes, ¿alguien se cree que sólo en propinas vayan a ganar al día esa burrada? Si así fuera, tendrían buena ropa, un buen coche, una buena casa. Hablad con ellos cuando vayáis y que os cuenten como es su coche (inexistente) o como es su casa. Sin embargo, veréis que vuestro guía lleva un rolex de oro, buena ropa, va a los mejores restaurantes y presume de haber ido muchas veces a Europa. Mi recomendación es que no les dejéis que os roben. Decid que vosotros le daréis las propinas a quien las merezca y luego sed generosos con camareros, recepcionistas y maquinistas, con todos excepto con el guía, que él ya tiene demasiado dinero.

Por lo demás, no hay mucho que decir, el viaje a Egipto es encantador y muy extenso, demasiado para poder abarcarlo en una única semana. Yo recomendaría ir mínimo 15 días para poder saborearlo a un buen ritmo si se quiere hacer sólo la zona del Nilo y El Cairo. Si se quiere ir hacía la zona del mar rojo, se tendría que prever 15 días más.

En cuanto a qué cosas llevar, nosotros fuimos preparados con un pequeño botiquín y con varios envases de protector solar que luego no nos hicieron falta. El clima en pleno agosto es muy duro, pero en el interior, debido a la falta de humedad es totalmente soportable. La única precaución a tener en cuenta es evitar las horas de mayor calor. Unas buenas gafas de sol son importantes y llevar ropa ligera de manga larga. Dicen que no hay que tomar nunca cubitos de hielo, verdura fresca ni bebidas preparadas con agua no embotellada. Nosotros no tomamos ninguna precaución a este respecto y no pasó nada, pero puede llegar a ocurrir que pierdas un día sentado en la taza de un WC (o peor, que no puedas perderlo y no tengas el WC a mano en todo momento). En esos casos, hay que tener siempre Fortasec en el botiquín.

¿Volveríamos? Volveremos. Pero por libre y con más tiempo. Lo malo es que todavía nos quedan tantas cosas por ver en el mundo…

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Egipto: Libres en El Cairo (dia 7)

Nos despertamos libres en una de las mayores ciudades del mundo. Desayunamos en el hotel y salimos corriendo con nuestros amigos a explorar la ciudad. No pasaba ningún taxi delante del hotel, así que tuvimos que recurrir al servicio facilitado por el hotel a precio único de 50 LE para llegar a la ciudad (un robo). Por suerte, encontramos a una pareja de otro grupo organizado que quería también ir a explorar por libre la ciudad y compartimos taxi, con lo cual al final nos salió a un precio razonable el viaje (50 LE / 3 parejas = 17 LE).

Nos dirigimos primero al barrio copto. El taxista trató de ofrecernos un “pack taxi” llevándonos a todos los lugares que quisiéramos durante todo el día por un módico precio. No intentamos ni negociar, directamente decidimos que queríamos tener la libertad de ir como y dónde quisiéramos. Así que cuando nos dejó en el barrio copto nos despedimos de él.

El barrio copto es un conglomerado de callejuelas dónde viven la mayoría de los cristianos de El Cairo. Se supone que allí sucedieron algunos pasajes de los que se cuentan en la Biblia. Lo que sí que está claro es que hay una gran iglesia y varias tiendas de lujo para turistas. No hay mucho que ver, todo se puede ver en una hora, pero vale la pena acercarse para conocerlo.

Del barrio copto nos marchamos al museo. Lo hicimos en metro (0’75 LE), en el vagón reservado a las mujeres, por lo que todas nos miraban y se reían. Durante la visita al museo no se permiten las fotos, por lo que tienes que dejar en una taquilla la cámara. Hicimos una visita rápida al museo (20 LE), sin entrar en la sala de las momias que parece ser que tampoco es nada del otro mundo después de haber visitado el British Museum. Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo en el museo, pero no teníamos más tiempo.

Tomamos otro taxi, esta vez con sólo 4 personas, para ir al barrio islámico (10 LE / 2 = 5 LE). Entramos en las dos catedrales que hay en la plaza principal del barrio islámico (24 LE). En Egipto, también los no-musulmanes pueden entrar en las mezquitas. Esto es una verdadera suerte, pues se puede ver como son, como se comporta la gente allí dentro, etc. Además tuvimos mucha suerte, ya que un chico joven nos ofreció enseñarnos algunos lugares cerrados de la mezquita. Sacó una llave gigante y nos abrió las puertas para nosotros solos de un montón de salas ricamente adornadas. Al final de todas las salas, se encuentra la tumba del Sha de Persia. Luego, cuando salimos de la mezquita, nos encontramos con el imán con el que estuvimos charlando un rato en inglés acerca de la religión, las costumbres y el país. El hombre nos permitió incluso subir al lugar dónde llaman a la oración 5 veces al día.

Nos llevamos un grato recuerdo de aquella visita al barrio islámico. Quizá la suerte fue que éramos los únicos dos visitantes que veníamos por libre, sin un guía y un autobús. Pero nos teníamos que ir ya, el hambre apretaba y no sabíamos dónde ir a comer. Así que paramos un taxi y le pedimos que nos llevara al mercado (5 LE). Nos dejó muy cerca de la plaza Hussein, por lo que nos acercamos hasta allí para comer. Comimos en un lugar típico, dónde también estaban comiendo otros egipcios (50 LE). En Egipto (como en otros países musulmanes) es costumbre que haya una única mesa grande, dónde sirven la comida a todos en común y cada uno se sirve lo que quiere. Incluso se bebe del mismo vaso.

Por casualidad volvimos a ver a Amed y su grupo de seguidores comiendo en el restaurante de justo al lado de nosotros. Formaba parte de la excursión “Khan el Khalili y comida típica” que costaba 60 euros. ¡Que ladrones!

Terminamos de comer bastante tarde, ya que habíamos empezado tarde y además tardaron un poco en servirnos la comida. Queríamos haber ido a visitar la ciudad de los muertos, pero consideramos que ya era un poco tarde para eso y nos dedicamos a ir de compras por el mercado hasta la hora de cenar.

Compramos lo siguiente:

- Collares grandes: 10 LE (7 unidades)
- Lámpara metálica mediana: 65 LE
- Lámpara cristal mediana: 50 LE
- Cachimba grande: 55 LE
- Tazas: 10 LE (2 unidades)
- Caja de nácar grande: 35 LE
- Caja de nácar mediana: 25 LE (3 unidades)
- Papiros: 15 LE y 20 LE
- Figuras típicas pequeñas: 5 LE (3 unidades)
- Colección de monedas: 15 LE (2 unidades)

Luego, cargados con muchas bolsas tuvimos que pedir un taxi al hotel para poder descargar (15 LE + 5 LE de propina). Era bastante tarde y aunque nos apetecía volver a la ciudad, decidimos finalmente cenar en el mismo hotel (50 LE) y hacer las maletas para volver a casa mañana a primera hora.

Gastos del día
48 LE (taxis y metro)
20 LE (museo)
24 LE (visita catedrales barrio islámico)
50 LE (comida)
450 LE (compras)
50 LE (cena)

Total: 642 LE

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Egipto: El Cairo (dia 6)

Hoy sería el último día guiados. Nos levantaron pronto para pasearnos por toda la ciudad recogiendo gente. Y es que en las excursiones guiadas también hay clases y los que pagamos menos (la categoría más baja) somos los peor tratados, a los que antes recogen y a los últimos que dejan los autobuses. Lo bueno es que después de la visita a las pirámides, perderíamos a Amed de vista para siempre.

El desayuno en el hotel fue magnifico, cogimos comida para almorzar luego si teníamos más hambre. El trayecto en bus agobiante. Y, por fin, la esperada visita a las pirámides fue… decepcionante. Sí, las pirámides son geniales, poder verlas aunque sea un minuto en la vida merece la pena, pero con determinadas compañías es mejor no ir. Y es que nuestro guía nos la volvió a jugar. No quiso madrugar para llegar de los primeros al recinto de las pirámides, por lo que con los retrasos del bus recogiendo gente de aquí y de allá (y también que hay algunos turistas que no tienen respeto por nada), llegamos realmente tarde, tanto que era casi imposible entrar en el cupo de gente que puede entrar cada día al interior de la gran pirámide. Dicen que no te pierdes nada, pero nos hacía ilusión… Agua y ajo, la próxima vez volvemos por nuestra cuenta.

El caso es que ese problema ya veníamos pensándolo antes de llegar al recinto, lo que no nos imaginábamos era que el hombre éste nos iba a tener encerrados en el bus nada más llegar al parking de las pirámides, viendo los monumentos por la ventana y sin poder escapar, durante 15 interminables minutos mientras nos contaba su vida, obra y milagros, tonterías que no nos interesaban para nada y cuestiones de organización del viaje (a que hora nos veríamos, que no fuéramos con los camellos al desierto que era muy peligroso, que si en el autobús podíamos dejar las cosas que quisiéramos, etc). Todo el encanto del momento se fue a la mierda por un puñetero guía. Así de claro. Nos jodio la visita más esperada de todo el viaje. Allí, ante esos colosos de piedra, juramos volver… y lo cumpliremos.

Lo suyo hubiera sido llegar en camello hasta las pirámides, desde el desierto y tras una gran duna empezar a divisar la silueta de las 3 grandes pirámides. Acercarnos poco a poco y descender de nuestro camello para recorrer los últimos pasos andando. No pedíamos eso, simplemente hubiéramos deseado que nos dejara el maldito autobús en el parking y correr a ver las pirámides con todo el tiempo por delante. Ni eso tuvimos.

Cuando nos liberó Amed, fuimos a ver las pirámides de cerca, desde mil lugares distintos, subimos en ellas, las tocamos, las sentimos… pero todo de prisa, porque teníamos una hora y todavía no habíamos visto el museo. Cuando nuestro tiempo llegó a su fin, todos al autobús para alejarse y hacer una foto panorámica. Como japoneses. 10 minutos y todos de nuevo al autobús para ir a ver la esfinge. Nos escupe otro rollo memorizado y 30 minutos libres. Fotos y todos de nuevo al bus que nos vamos a casa.

Todavía pienso que debíamos haberle dejado tirado en ese momento, decirle “nosotros nos quedamos aquí” y seguir viendo a nuestro aire aquel lugar maravilloso, pero no lo hicimos y todavía pudimos comprobar hasta que punto la desfachatez de una persona puede llegar a rozar lo abominable. ¿Por qué tenía tanta prisa? ¿No quería que se nos enfriara la comida? No, quería llevarnos de camino a los hoteles a una fábrica de papiros. Perdón, a una fábrica no, a una tienda. Ese era el momento, antes de que la mayoría de los turistas se enteraran de los precios que tienen estos souvenirs. 300 y 400 LE eran precios habituales. Y lo peor, algunos lo pagaban. Eso sí, en la tienda, toda lujosa, decorada en oro y madera, te ofrecían un té nada más entrar. Nosotros nos quedamos curioseando y charlando con nuestros amigos los vascos. Por cierto, ahí no dio un tiempo máximo de estancia, nada, no hace falta, cuando el último del grupo se cansó fue cuando nos fuimos. Vaya impresentable. Pero esta vez sí que era la última vez que le veíamos, en cuanto nos dejara en el hotel nos iríamos cada uno por su lado, ya que nosotros no habíamos comprado ninguna de sus caras excursiones por la ciudad. Las últimas palabras que tuvo este elemento fueron para Nuria, le dijo que con esa actitud no se podía viajar, que ella no podía ir por ahí desafiando la autoridad del guía y organizando excursiones paralelas, que eso le llevaría problemas y no se que más. Lo que en realidad quería decir es que le habíamos hecho perder comisiones por darle información a nuestros amigos y por “atrevernos” a ser un poco libres durante el viaje.

Bastante cabreados, pero aliviados, llegamos al hotel, nos cambiamos y salimos corriendo junto con los chicos vascos a buscar un taxi para ir hacía la ciudadela. Llegamos a la hora de comer, buscamos algo y encontramos un restaurante impresionante allí dentro, en una especie de plaza, dónde la decoración y la vestimenta de las camareras recordaba a la edad media. A pesar de eso, nos sorprendió el precio. El servicio no fue excesivamente rápido, por lo que perdimos mucho tiempo, quedándonos a medio visitar toda esa zona ya que cerraban a las 5. Una lástima.

Cogimos un taxi. Negociamos con el taxista un precio para ir a Khan el Khalili y cuando pensábamos que ya íbamos a salir, subió en nuestro taxi a dos japonesas que también iban para allí. Nos había parecido un precio demasiado bajo, pero no nos imaginábamos cual sería la estrategia para hacer que le compensara.

En el mercado nos pasamos toda la tarde hasta que anocheció. Ni siquiera pudimos visitar todo el mercado, aunque bien es cierto, que hay muchas cosas “repetidas”. En la parte más turística los vendedores son especialmente pesados y los precios empiezan más altos, pero si sales de esas zonas los precios se moderan (aunque hay que seguir regateando) y no te suelen molestar tanto.

Después del mercado cogimos otro taxi hasta la zona de pirámides dónde esa noche hacían el espectáculo de luz y sonido en castellano. Tuvimos un problema con el taxista que pretendía que le pagáramos algo más por el trayecto, después de haberlo negociado y dejado claro desde un principio. Montamos un buen pollo en la puerta de las pirámides, hasta que vino un hombre que trabajaba de acomodador allí y que nos ayudó mediando con el taxista que estaba simulando estar muy enfadado. Le pagamos lo convenido. Antes de entrar al espectáculo (que, por cierto, es una de las cosas más caras que hay en todo Egipto, creo que fueron sobre 60 o 70 LE por persona) fuimos a comer algo. Como teníamos poco tiempo y no encontramos nada por allí terminamos comiendo en un fast-food por muy poco dinero. Luego fuimos al espectáculo y nos sentamos en primera fila gracias al mismo hombre que nos ayudó a mediar con el taxista. El espectáculo en sí es bastante soso, pero ver las pirámides iluminadas y el sonido envolviéndote, resulta bastante espectacular. Eso sí, no creo que volviera a pagar
tanto dinero por entrar a verlo.

Cuando el espectáculo terminó, salimos rápidamente para encontrar un taxi. Aún así fue complicado y nos tocó uno que tuvo que ser empujado para poder arrancar, sin marcador de velocidad, ni luces, ni… pero llegamos a nuestro hotel. Antes de acostarnos pasamos por el bar para tomar algo, preparar el día siguiente y fumar shisha.

Gastos del día
No disponemos de los datos individuales

Total: 300 LE

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Egipto: Pueblo Nubio (dia 5)

Hoy es el día de la excursión al pueblo Nubio. La excursión es opcional, así que si la quieres hacer tienes que pagarla aparte (30 €). Nosotros decidimos que la haríamos por nuestra cuenta, así que nos levantamos cuando se levantó el resto de los pasajeros, pero en la puerta tomamos caminos diferentes. Nuestra primera idea era contratar una motora para hacer ambos recorridos, pero por circunstancias del regateo acabamos contratando una faluca (20 LE). La falta de viento nos hace sufrir un poco, pero al final la faluca empieza a moverse sin necesidad de los remos.

Además del precio y de la libertad de movimientos, lo bueno que tiene hacer las excursiones por tu cuenta es que no coincides con los turistas y puedes visitar los monumentos y atracciones sin aglomeraciones ni prisas. Llegamos al pueblo Nubio y no había nadie, algunos (pocos) vendedores callejeros y la gente que vive en ese pueblo. Nadie más. Ni un solo turista. A pesar de que el pueblo es medio turístico, como no hay ni un turista por allí, nos parece hasta agradable.

Un chico en el embarcadero con una metralleta (probablemente policía), nos hace de guía. Nos acompaña por la plaza del pueblo, nos cuenta dónde estaba la casa de un inglés rico que viene todos los años, nos enseña el pozo… y finalmente, nos lleva a la casa de un familiar suyo dónde encontramos a dos mujeres (madre e hija) que nos sacan un par de coca-colas (30 LE, precio desorbitado, pero lo hacemos para ayudar, no por la bebida en sí) y nos ofrecen hacernos tatuajes de henna. Nuria se hace uno de estos tatuajes (20 LE). Charlamos con las mujeres, que son bastante diferentes al resto de mujeres que hemos visto en Egipto. Cuando ya hemos terminado con el tatuaje, nos despedimos de las mujeres y volvemos al embarcadero. En una de las tiendas, antes de salir del pueblo, compramos una muñeca tradicional nubia (10 LE). Al hombre de la metralleta le damos 20 LE cada pareja como propina (60 LE en total, demasiado, pero el resto de parejas se empeñaron en que así fuera).

El chico de la faluca nos pregunta que tal nos ha ido y que nos ha parecido (todo esto en inglés, pues el pobre, de Español nada). Le contamos y nos explica que él es Nubio. Nos cuenta toda la historia de su pueblo, de cómo les expulsaron para construir la presa de Aswan y como les recolocaron en la otra orilla del Nilo. Con una sonrisa, nos cuenta lo dura que es la vida allí, que él con 16 años es el hijo mayor y por eso tiene que trabajar duro para ayudar en su casa. El viaje de retorno en faluca fue mucho mejor que el de ida y que el del día anterior, había viento y la faluca se movía con total libertad. Nuestro amigo nos contó que era posible contratar una faluca grande, con camarotes para hacer el mismo crucero por el Nilo que hacen las motonaves. No recuerdo el precio que dijo, pero sí puedo recordar que Nuria y yo nos quedamos mirando como diciendo: “no puede ser, ¡y a nosotros nos cobran una burrada por el crucerito!”.

De regreso a la ciudad, vamos al mercado a comprar la camiseta que habíamos encargado el día anterior (20 LE). La gente de los puestos ya nos conocen y nos saludan.

Regresamos al barco para hacer las maletas, comer y salir hacía el aeropuerto, ya que hoy termina el crucero y tenemos un vuelo a El Cairo. En el aeropuerto, después de hacer una larga y caótica cola para facturar, entramos en la zona de embarque, dónde visitamos las tiendas sin comprar nada (precios europeos). Desde el avión vemos las pirámides de Ghiza. Hemos tenido suerte volando de día, ya que la imagen vale la pena.

En cuanto llegamos a El Cairo intentamos cambiar dinero sin éxito. Tenemos prisa para que nos lleven al hotel y empezar a explorar la ciudad. Pero no, unos turistas (en el más desagradable sentido de la palabra), empiezan a lloriquear y protestar porque no les van a llevar a su hotel 5 estrellas en el centro y a cambio los llevan al Mena House (el mejor hotel de la ciudad). Lo bueno de todo es que los llevan los primeros para que no lloren más y así aprovechamos para bajar y visitar tan famoso hotel. Aprovechamos también para cambiar 100 dolares.

Nuestro hotel se llama Oasis. Las habitaciones son una especie de bungalows en un gran jardín con piscina. Sólo el baño es tan grande como todo el camarote del barco dónde estábamos. Entre unas cosas y otras se ha hecho bastante tarde, por lo que decidimos quedarnos a cenar en el hotel. Hay un restaurante italiano en el hotel dónde cenamos por todo lo alto, con precios caros, pero un día es un día (75 LE). No nos sumamos a la fiesta en el hotel, ni nos vamos a fumar shisha con los vascos. Preferimos acostarnos pronto y levantarnos frescos mañana.

Gastos del día
100 LE (excursión pueblo Nubio, con tatoo de henna y muñeca de recuerdo)
20 LE (camisa bordada)
75 LE (cena)

Total: 195 LE

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