Archivo de Mayo de 2008

El último viaje del juez Feng

Ayer asistimos al preestreno en 35 mm de este film Chino que trata de retratar la vida de un “juez rural” en la China actual.

Una sorprendente película acerca de las relaciones que se establecen entre las muchas y diversas culturas que se dan en un país tan extenso como China. Esta película permite ver como es la China rural, la de los pequeños pueblecitos desperdigados por las montañas y los valles, de tan dificil acceso que nunca han visto un televisor o un coche y que todavía conservan sus propias leyes tradicionales muy alejadas de las que intenta promover el gobierno del estado.

La magnifica fotografía de la película permite ver como son las casas, el entorno natural, las vestimentas, las tradiciones… Una forma muy interesante de aproximarnos a una cultura tan lejana y tan atractiva.

 

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Crónica: Argentina (VI)

20/03 – Conexión Chilena

Por la mañana nos levantamos realmente pronto ya que vamos a cruzar la frontera para tomar el ferry de Puerto Natales a Puerto Montt. Pagamos el hostel (140$) y salimos hacia la estación. Compramos agua por el camino (2 botellas de litro $8) y paramos a llamar por telefono a casa (4’5$) y a comprar una “bombisha” (la cañita para el mate, 10$, que nos resulta mucho más cara aquí que en la capital). La afición por el mate parece que se despierta en Nuria después de que ayer nuestros amigos porteños nos invitaran a probar esta hierba.

El bus partió puntual de El Calafate y nosotros no tardamos mucho en caer dormidos. La gran mayoría de la gente que estaba en el autobús era gente joven, mochileros, que se dirigía a Puerto Natales para tomar el barco de Navimag o para acercarse a las Torres del Paine. El bus realizó una primera parada técnica en mitad de un desolado paisaje. Una pequeña caseta que hacía las veces de tienda de alimentación y una granja era lo único que se veía en muchos kilómetros a la redonda. Ante nuestros ojos se divisaba una vasta extensión de tierra totalmente llana y sin vegetación, sólo interrumpida por la cadena montañosa de los Andes. Soplaba un fuerte viento, frío, muy frío, que nos hizo huir rápidamente de aquél lugar para refugiarnos en el autobús. Compramos unas galletas (2$) para matar el hambre, que ya empezaba a despuntar y entablamos conversación con un chico vasco que llevaba 6 meses viajando por Argentina y que no pudo cumplir su objetivo de comprar una moto y recorrer los Andes con ella por problemas con el cambio de país (si eres extranjero no te dejan sacar un vehículo del país tan fácilmente, pensad que allí los precios son más bajos que en Europa o EUA).

El siguiente tramo hasta la frontera lo pasamos charlando con el chico vasco y su amiga francesa que entendía más bien poco de español. Luego, llegamos a la frontera y vino el surrealismo que últimamente nos acompaña en casi todos los viajes. Primero en la parte Argentina nos hacen bajar para sellar la salida del país. Nada un trámite lógico y normal. Luego, en la frontera Chilena, se sube al autobús un policía con un perro que olisquea a todos los pasajeros, mientras otro policía detrás de él graba con una videocámara las caras y los gestos de todo el mundo. Impresionante. Qué lástima que me sorprendieran tanto al entrar que no me dio tiempo a sacar la cámara y grabarlos a ellos… Pero si todo esto fuera poco, cuando terminan nos dicen que bajemos con todas nuestras bolsas de mano, que dentro de una sala se encargan de registrar una por una exhaustivamente. A nuestro colega vasco le montan un pollo increíble por llevar una manzana en dicha bolsa, le amenazan incluso con multarle por ello y finalmente le obligan a tirarla a la basura.

Ya de vuelta al bus, recorremos el último tramo hasta Puerto Natales, ya en el lado oeste de los andes. El paisaje es muy parecido, todo desolado, con grandes extensiones de terreno sin plantas ni árboles. El autobús nos deja en una calle cualquiera de Puerto Natales, donde empezamos a preguntar como ir hasta la oficina de Navimag. Ahí nos preguntamos varias cosas, pero la principal es ¿porqué la gente cuando no sabe como ir a un sitio te dirige a dónde le parece? Después de dar muchas vueltas terminamos encontrando el puerto y la oficina de Navimag. Pagamos con tarjeta 322000$ chilenos por los pasajes de los dos y calculamos que el cargo debería de ser de unos 506 €, pero finalmente resultó ser bastante inferior a los 500 € (gracias a la cotización a la baja del dólar).

Después de los trámites, salimos a visitar la ciudad de Puerto Natales. El primer paso fue encontrar una oficina de cambio, problema nada fácil. Los bancos ya habían cerrado y sólo encontramos a una mujer que en su propia casa se había montado un chiringuito para cambiar. Cambiamos 40 € por 25000$ chilenos. Como todavía no habíamos comido y ya eran las 15:00, lo prioritario era encontrar un lugar donde comer algo. Nos costó muchísimo encontrar algo, ya que todos los lugares eran muy caros comparados incluso con El Calafate y Ushuaia. Finalmente terminamos comiendo el plato del día, escaso y no demasiado bueno en un restaurante mal atendido de cuyo nombre me he olvidado (6500$).

Puerto Natales no tiene nada. Intentamos hacer la visita a las cuevas del Milodon, pero para que saliera a un precio razonable necesitábamos ser 4 para compartir el taxi. Y eso que tuvimos la suerte de encontrarnos con nuestros amigos catalanes por la calle, pero ellos ni habían ido ni querían ir a la cueva. Y tampoco teníamos muchas ganas de andar al mirador de la ciudad ni nos interesaba demasiado el puerto pesquero, así que simplemente fuimos de tiendas y visitamos el mercado de artesanía. Compramos un gorro-boina confeccionado con tejidos típicos de la zona (3000$) y un jersey (2000$), unos parches para la mochila (2200$). Luego, ya por la tarde, nos pasamos por el supermercado para comprar provisiones para el barco, por si allí era difícil conseguir ciertas cosas (7000$). En conclusión, que como ciudad Puerto Natales nos decepcionó bastante ya que todo está enfocado al turismo elitista que acude a las Torres del Paine.

El resto de la tarde (que se nos hizo más largo de lo que realmente fue) nos la pasamos en el puerto viendo el atardecer y cenando en el lugar más cercano al ferry que encontramos. Allí nos pasamos un buen rato a cubierto, esperando la salida del ferry que se retrasó bastante debido a que había venido con 2 horas de retraso. Tomamos una hamburguesa y una coca-cola cada uno y nos cobraron 5000$, para que os hagáis una idea de los precios de la ciudad.

El embarque se retrasó mucho y entre eso y la charla informativa que dieron ya arriba del barco, terminamos acostándonos más tarde de la 1 de la madrugada. Muy mala organización y muy mal servicio, pero de eso ya he hablado mucho.

Gastos del día:
10$ Bombilla
8$ 2 botellas de agua
4’5$ llamar por teléfono
140$ hostel
2$ paquete de galletas

322000$ chilenos entrada PN de los Glaciares (2 argentinos)
6500$ chilenos comida
7200$ chilenos ropa y complementos
7000$ chilenos supermercado
5000$ chilenos cena

Total: 164’5$ + 347700$ chilenos

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Crónica: Argentina (V)

19/03 – La fuerza del glaciar

No sabíamos que hacer durante el día de hoy. En principio el plan era hacer la excursión “Todos los glaciares”, pero después de ver el video de HombreLobo.com explicando como son las cosas en el barco, decidimos no derrochar el dinero y buscar otra cosa para hacer. Pero, ¿qué? La ciudad de Calafate es una ciudad que vive únicamente del turismo. Todo está orientado a recibir turistas extranjeros, con precios altísimos para casi cualquier cosa. Y además hay poco para hacer fuera del Parque Nacional de los Glaciares, con lo cual la única opción que hay es ir a ver el Parque y hacer alguna de las actividades típicas ofrecidas por el monopolio “Hielo y Aventura” o quedarte encerrado en casa (apunte personal: se ofrecen algunas excursiones en 4×4 que tienen buena pinta aunque son bastante caras, nosotros nunca hacemos este tipo de excursiones porque ya disfrutamos de un vehículo de este tipo a diario, pero puede ser una alternativa).

Después de un magnifico desayuno en el hostel y de un despertar perezoso, nos acercamos a la estación de autobuses y a la oficina de turismo (que está en dicha estación). Lo primero fue reservar el billete de bus para ir a Puerto Natales, después de comprobar que no había ninguna posibilidad de hacer el trayecto pasando por la cueva del Milodón (tal y como habíamos visto en algunas páginas de Internet). Lo compramos con la compañía Contra que sale cada mañana a las 8:30 y llega a las 14:00 ($50 x 2). Existe otra compañía que hace el servicio unos días por la tarde y otros por la mañana. En cuanto a ir al Perito Moreno, existen varias opciones de bus, pero todas dejan poco tiempo en el destino. Sin duda la mejor es una compañía que sale a las 10:00 y regresa a las 17:00 (calcular 1 hora por tramo).

Las tres únicas excursiones baratas son ir a ver las cuevas del Walichu, remar por el lago Argentino o ir a la laguna Nimez. La primera opción nos la desaconsejó la chica de la oficina de turismo. Hay que tomar un taxi o remis hasta el inicio del sendero (unos 8 o 9 kilómetros) y luego andar hasta la cueva, pero dijo la mujer que estaba cercado el perímetro de las cuevas y que si no había nadie para abrir la puerta habríamos hecho el paseo en vano, además de tener que llamar a un taxi para que volviera a recogernos. La segunda opción no la probamos, teníamos que ir hasta gobernación naval o algo así, que se encuentra a unos kilómetros a las afueras de El Calafate en dirección al Perito, y allí se supone que nos dejarían un bote a remos totalmente gratis (preguntad en la oficina de turismo; una buena idea para llegar puede ser alquilar bicicletas, pero son realmente caras). La tercera opción, la de la laguna Nimez, es realmente interesante. Se trata de una especie de zona pantanosa dónde se concentra gran cantidad de aves. Es una zona muy tranquila y relajada donde, si disponemos de prismáticos, podremos pasar un buen rato. Decidimos ir.

De camino a la laguna, encontramos el museo de interpretación de El Calafate, donde una señora con una verborrea impresionante trató de convencernos para que pagáramos $17 cada uno para entrar a ver 4 posters y un video del origen del pueblo y sobre el glaciar. Evidentemente salimos de allí por piernas.

Entramos a la laguna (2$ x 2) pero no la pudimos visitar por completo. Unos días antes había crecido el lago y la mitad de la zona estaba encharcada y difícil de transitar, por lo que los cuidadores decidieron cerrar algunos tramos del recorrido. Allí conocimos a Hugo y Soledad, con quienes entablamos amistad y decidimos volver a ver el Perito. Nuestra primera idea fue ir a ver el Perito por la noche, alquilando un coche para aprovechar que había casi luna llena y que a partir de las 20:00 no se paga entrada. Sin embargo, recorrimos casi todas las agencias de El Calafate sin éxito, ninguna tenía un coche disponible. Se notaba la temporada alta. En cualquier caso, nos informan que sus precios oscilan entre los $190 y los $210 por día.

Sin más opciones, tuvimos que intentar contratar un remis. Negociamos con varias compañías y al final conseguimos uno por 250$ (10$ mas que el día anterior). Le decimos que vaya a buscarnos a la puerta de la estación a las 16:00 y nos vamos a comer. Los 4 nos fuimos a comer a un restaurante que se encuentra justo al lado del Calafate Hostel y dónde sirven unos menús impresionantes, especialmente el postre ($38).
A las 16:00 estaba el remis esperándonos. Medio dormidos nos acercamos hasta el punto de control dónde nos preguntaron cuantos billetes queríamos y Hugo respondió “4 argentinos”. Así de fácil, logramos entrar en el Parque por $12, su precio justo. El remis nos llevó directamente hasta la zona de pasarelas del Perito, donde, igual que el día anterior, nos quedamos embobados mirando como evolucionaba lentamente aquella masa de hielo informe. Vimos muchos derrumbes, pero sobre todo nos sobrecogió el estruendo de las precipitaciones internas, las que no se ven, pero se escuchan a la perfección. Aquella tarde, a esas horas, casi en solitario, pudimos disfrutar mucho mejor aquél espectáculo de la naturaleza.

El día anterior, con la emoción y la prisa por culpa de la señora que vino con nosotros en el remis, no encontramos una de las pasarelas, que había permanecido oculta a nuestros ojos. Además era la pasarela que más se acercaba al glaciar, dónde se sentía más cerca. La recorrimos deprisa, pues imaginábamos dónde llegaría, casi hasta la base del glaciar, dónde se junta con el hielo se junta con la tierra cortando el paso de las aguas de una parte a otra del lago. Pero queríamos algo más. Ya era casi de noche, el sol hacía rato que se había escondido, así que escoltados por la Luna, saltamos la valla y bajamos por el antiguo sendero hasta la misma base del glaciar, dónde pudimos tocar el hielo y ver las verdaderas dimensiones de aquella mole en movimiento. Fue el mejor momento de todo el viaje, sin lugar a dudas.

Después de aquello, poco quedaba por hacer. Regresamos a la ciudad con una sonrisa de oreja a oreja, satisfechos por haber estado “tan cerca”. Cenamos en un lugar llamado Ricky’s ($51 + $3 de propina), muy recomendable, y nos fuimos a dormir para estar el día siguiente bien pronto en la estación de autobuses.

Gastos del día:
100$ Billete de bus a Puerto Natales
4$ entrada a la laguna Nimez (2)
38$ comida
125$ remis al glaciar (2 personas, medio remis)
24$ entrada PN de los Glaciares (2 argentinos)
54$ cena

Total: 345$

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Crónica: Argentina (IV)

18/03 – El Glaciar Perito Moreno

No nos quedaba mucho que hacer (y que nos apeteciera) en Ushuaia. Así que tampoco nos dimos demasiada prisa en despertarnos y salir a la calle. Fuimos a visitar el “museo del fin del mundo” (5$ x 2), muy recomendable si estás haciendo una visita rápida de la ciudad o no te gustan demasiado los museos, ya que es una especie de resumen de los demás museos (marítimo, presidio, yamana, etc).

Teníamos un vuelo a mediodía, así que recogimos las cosas del hostel y bajamos a la calle San Martí a buscar un taxi. Por 15$ nos llevó al aeropuerto y una vez allí, después de facturar, pagamos las tasas (13$ x 2) y esperamos a que saliera nuestro vuelo, que lo hizo con un poco de retraso. Nuestra idea era directamente llegar a Calafate e irnos corriendo a la estación de autobuses para coger el bus de las 15:00 al Perito. Tomamos un autobús colectivo que nos dejó en la puerta de la estación (18$ x 2) unos 5 o 10 minutos antes de la hora de salida, pero tuvimos la fortuna de que no quedaban plazas. Digo que fue una suerte porque en ese momento encontramos una señora que también se había quedado sin autobús y que negoció con un taxista el precio para ir hasta el Perito y que nos ofreció acompañarla. El precio era de 240$, que entre los 3 salía a 80$ por cada uno, 20$ más que en el autobús, pero con él tendríamos mucho más tiempo para ver el glaciar y además llegaríamos a tiempo de poder realizar la excursión náutica. Así que metimos las mochilas en el maletero del taxi y, en efecto, antes de entrar al PN adelantamos al autobús pese a salir casi media hora más tarde.

La mujer era una peruana que estaba de visita en Argentina. Debía tener bastante dinero, era tal cual las mujeres ricas de las telenovelas que pasan en España: excéntrica, simple, mandona… Nos reímos mucho con ella, el taxista especialmente, sobretodo cuando a mitad de camino hacia el Perito preguntó: “Pero ahora, ¿Dónde vamos?”.

La entrada al Parque Nacional de los Glaciares cuesta 40$, bastante cara. Es del tipo “una-vez-que-entras-ya-estas-dentro”, por lo que si has entrado un día y sales, el día siguiente tienes que volver a pagar y si te quedas dentro no. El problema es que dentro sólo hay un hotel que cuesta más de 600 US$ la noche y no te dejan acampar (había un camping pero lo cerraron, claro, por competencia “desleal” al hotel). De todos modos, según nos dijo una chica que trabaja en una empresa de alquiler de coches, si entras antes de las 8 de la mañana o después de las 20:00 no pagas, ya que la barrera está abierta, pero no hay nadie para cobrar.

La excursión náutica es una patata aunque es relativamente barata (30$ por persona). Consiste en navegar durante una hora por uno de los dos lados de la pared de hielo (nosotros lo hicimos por la pared sur) acercándote a los témpanos que flotan en el lago. De la pared te quedas muchísimo más alejado de lo que estás cuando visitas las pasarelas. Durante el trayecto, un “fotógrafo profesional” te ofrece la posibilidad de hacerte fotos frente al glaciar (pagando y caro, claro). El problema de esto es que el barco para justo en el mejor lugar para hacer las fotos y el fotógrafo hace que todo el mundo se vaya de la popa del barco dónde está haciendo su trabajo, impidiendo tomar buenas fotografías y hacinando a la gente en otras partes del navío. El truco es hacer que uno de los dos vaya a hacerse la foto como si tuviese la intención de comprarla y aprovechar en ese momento para que el otro le haga fotos. Funciona: son las mejores fotos del Perito.

Después del paseo en barco, el taxi estaba esperándonos para llevarnos a las pasarelas. Nos dejó allí un par de horas. La señora peruana tenía mucha prisa en llegar luego a El Calafate antes de que cerrara una agencia de viajes con la que quería contratar una excursión para el día siguiente. El glaciar era espectacular, de un color azul increíble, mucho mejor de lo que se ve en las fotos. Además el cielo estaba nublado, por lo que la imagen era impactante. De vez en cuando se escuchaba un derrumbe y una mole de hielo caía al agua formando una ola que avanzaba con un gran estruendo. Sencillamente es el espectáculo más impresionante que he visto en mi vida. Lo mejor de Argentina y lo mejor que he visto en el mundo hasta ahora.

Ese día no comimos, con el ajetreo de encontrar el taxi y el espectáculo de ver el glaciar, casi se nos olvidó el comer. Nada más que unos huevos duros y un pedazo de pan que habíamos cogido en el desayuno nos ayudaron a soportar el hambre hasta la noche. Supongo que debido a la falta de glucosa, el viaje de regreso en el taxi hasta nuestro albergue se nos hizo muy largo.

En el albergue I Keu Ken Hostel dejamos nuestras cosas en una habitación de 4 personas habitada por un simpático chico argentino y un dormilón al que no llegamos a ver despierto nunca. El albergue está muy bien, pero un poco apartado del centro de la ciudad (aunque al ser una ciudad pequeña, nada está lejos en realidad). Tienes unas preciosas vistas de todo el pueblo y del lago Argentino al fondo. Corriendo bajamos hasta la calle principal donde buscamos un sitio para comer. Todo era caro o carísimo, así que entramos en un lugar que aunque era simplemente caro parecía que tenía buena pinta: el restaurante La Estepa. Creo que fue una gran elección, nos tomamos un cordero patagónico riquísimo por 70$ (los dos) y acabamos llenísimos. Por cierto estas palabras(más o menos) aparecían al principio de la carta en el restaurante: “[…] cuyo menú fue diseñado por nuestros chefs especialmente para la visita del rey juan carlos I de españa en su visita de noviembre de 2003.” Pagado con nuestros impuestos claro…

Después de tan esplendida cena, sólo nos quedó regresar al hostel ya que no tenía mucha marcha la ciudad a esas horas.

Gastos del día:
10$ museo fin del mundo
15$ taxi al aeropuerto (Ushuaia)
26$ tasas de aeropuerto (2 personas)
36$ transporte del aeropuerto al centro (El Calafate)
160$ transporte hasta el Perito Moreno
80$ entrada PN de los Glaciares
60$ excursión nautica
70$ cena

Total: 457$

 

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Crónica: Argentina (III)

17/03 – Parque Nacional Tierra de Fuego

El propósito del día era pasarlo en el Parque Nacional. Mucha gente hace una pequeña excursión al Parque, se pasea un rato por allí, compra recuerdos en la tienda y regresa. Ese tipo de excursiones se pueden hacer en una mañana, si tienes prisa, para hacerte una idea de lo que es el parque, pero con ellas no vas a tener ni idea de la maravilla natural que tienes en las narices. Nosotros nos lanzamos con una aventura un poco más ambiciosa: recorrer varios de los senderos, comer en el parque y regresar por la tarde.

Nos planteamos el día de esa manera y la verdad es que nos cansamos muchísimo, pero creo que valió la pena. Empezamos la mañana levantándonos no excesivamente pronto, con calma y recorriendo la ciudad para encontrar un supermercado abierto. Allí compramos un candado (que necesitábamos para los lockers, 10$) y algo de comida para mediodía ya que esperábamos estar en mitad de un sendero cuando nos entrara hambre (15$). El único supermercado que encontramos abierto estaba en la otra punta de la calle San Martin (en dirección opuesta al presidio). De paso, compramos el primer “souvenir” de este viaje en forma de parche para la mochila (12$).

Bajamos hasta la plaza donde se congregan los taxistas que te llevan al PN. Pensábamos que así lo conseguiríamos más barato, pero no fue así. Podríamos haberlo contratado a través del hostel y hubieran venido a buscarnos. Hablamos con uno de los encargados y concretamos pagar 35$ que es la tarifa mínima cuando te recogen desde las primeras paradas del camino y en caso de que quisiéramos avanzar más pagaríamos los 5$ extra que cuesta que te recojan dónde se encuentra el cartel de “fin del mundo”. Al final pagamos la tarifa completa, que, por cierto, es un robo, ya que el trayecto es relativamente corto y el camino está en buen estado, pero es lo que hay que aguantar cuando hay monopolios de facto en sectores turisticamente masificados.

Recorrimos el sendero número 3, el más largo, pero el más variado y espectacular. Durante una buena parte del recorrido avanza pegado al lago para luego internarse en el bosque y cruzarlo hasta el camino que te permite elegir ir hacia el lago roca (dónde hay servicios: cafetería, restaurante, zona de acampada, etc) o ir hacia el punto más austral de Tierra de Fuego, donde está el cartel de “fin del mundo”.

El recorrido por el sendero es delicioso. Escuchas hablar al bosque, literalmente: los árboles, extraños para los ojos de un europeo, crecen altivamente entrecruzando sus troncos y ramas, de manera que con el fuerte viento, estos se mueven y producen un característico sonido nunca antes oído por nosotros. Además del viento, la lluvia, la niebla y el frío hicieron acto de presencia, especialmente nada más llegar al embarcadero, dónde nos dejó la furgoneta a las 11:00.

Vimos muchísimos conejos durante el paseo, un castor cuando empezaba a oscurecer y muchos cormoranes en una isla en mitad del camino (por cierto, los que vimos sólo podían ser vistos si se recorre la senda costanera, incluso en la “isla de los cormoranes”, no había ninguno). La verdad es que después de haber visitado el museo Yamana, te sientes como uno de ellos en su entorno.

Al final de la excursión encontramos a unos valencianos y compartimos un tramo del sendero con ellos. Eran una familia (padres y 2 hijas) que habían llegado a Ushuaia el día anterior y que en el mismo día habían ido al Martial, habían hecho la excursión del canal Beagle y ahora al final ya de la tarde se habían acercado al PN. El sendero que compartimos no debía ser de más de 1 kilómetro y, ciertamente, no se veía casi nada. La lastima es que la mayoría de la gente que viene hace exactamente lo mismo.

Desde el Lago Roca tomamos el minibús que nos devolvió a la ciudad de Ushuaia. Cansados, casi extenuados por el duro día (a pesar de que era finales de verano y que lució el sol en ciertos momentos, durante la mayor parte del día gozamos de un penetrante y húmedo frío). Nos dimos una ducha de esas que te dejan nuevo, descansamos y salimos a cenar. En momentos como esos hubiera deseado tener una pizza guardada para no tener que moverme del hostel. Por no buscar más y porque está muy buena la comida, volvimos al bar Bananas, donde nos reímos un montonazo esa noche y cenamos por 46$ más 2$ de propina. La verdad es que tienen unos menús por 25$ que están realmente bien para ser una ciudad tan cara.

Antes de acostarnos, enviamos un par de postales desde el fin del mundo. Por cierto, curioso buzón tiene la oficina de correos.

Gastos del día:
10$ candado
15$ comida y bebida supermercado
12$ parche para mochila
80$ transporte I/V al PN Tierra de Fuego
60$ entrada PN Tierra de Fuego
48$ cena

Total: 225$

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Fotos de Argentina

He seleccionado unas cuantas fotos del último viaje a Argentina y las he subido a mi cuenta de picasa. En total fueron casi 1000 fotos y 100 videos, algunas fotos y videos ya han ido apareciendo por aquí, en breve aparecerá el resto.

 

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