Archivo de julio de 2008

Club de vacaciones (o la nueva multipropiedad) [y 2]

(primera parte del artículo aquí)

La simulación

Tras muchas horas allí metidos (más de 4), tuvimos tiempo de realizar muchos cálculos, mentales, eso sí, puesto que allí quien tenía las hojas y los bolis eran ellos. Basándonos en la información que les pudimos sacar y pensando en 2 personas que viajan en pareja (sin hijos, ni amigos, tal cual es nuestro caso), voy a tratar de hacer un par de simulaciones. En el primer caso trataré de calcular lo que costaría un viaje típico nuestro realizando un circuito de 10 días alrededor de Italia. En el segundo caso haré el mismo cálculo para un viaje típico de una semana en un resort del caribe. En ambos casos supondré que ya se ha consumido la semana de intercambio y que tiene un precio especial de 153 euros.

Para realizar un circuito lo único que puedes hacer es comprar estancias de “fin de semana” que tienen un precio de alrededor de 100 euros para 2 noches de alojamiento. Por lo tanto si queremos realizar una ruta por Italia tipo Venecia-Milán-Florencia-Roma-Nápoles, tendríamos que gastarnos 5 fines de semana, es decir, 500 euros en estancias. Todo ello suponiendo que existiera algún resort en uno de esos destinos, ya que, por ejemplo, en Florencia que lo consultamos para hacernos una idea, no existía ninguno. A los 500 euros deberíamos sumar el régimen alimenticio elegido, puesto que el precio dado es para SA (solo alojamiento). En caso de que la PC (pensión completa) costara como en el complejo donde nos mostraron la presentación, deberíamos sumar 25 x 2 x 10 = 500 euros extra. Más los vuelos, más los desplazamientos internos, más la parte proporcional de la cuota de 200 euros al año, más excursiones, más la pérdida de valor del dinero que tenemos (mal) “invertido”… Aproximadamente todo esto significa que irnos a Italia 10 días nos cuesta ¡¡más de 2000 euros por persona!! (Podéis buscar a ver cuanto os costaría en una agencia “tradicional”, que no se caracterizan precisamente por ser la opción más barata).

Una simulación más cercana al turismo de sol y playa que parece ser que es el que promocionan este tipo de clubs de vacaciones, sería comprobar lo que nos costaría pasar una semana en el caribe. Lo primero de todo hay que tener en cuenta que la mayor parte de los resorts del caribe que vimos en el catálogo eran del tipo TI (todo incluido) y que por tanto teníamos que pagar, además de los 250 euros del alojamiento por una semana, el sobreprecio de la alimentación. Pongamos por ejemplo que dicho sobreprecio fuera moderado: 20 euros. Por lo tanto alojamiento más TI cuesta 530 euros. ¿Cuanto cuesta el vuelo? Cualquier transoceánico, por poco que cueste son 500 euros por persona, así que ya llevamos 1530 euros. Sin contar nada más (perdida inversión, 200 euros de cuota, etc), ya es más caro que muchas de las ofertas que encuentras en la red para ir a pasar una semana al caribe (las he visto desde 500 euros, pero es más realista encontrarlas por 600).

Las trampas

Por último y tras ver la gran trampa de este sistema vacacional que es eso de que el precio es siempre más bajo que contratándolo con agencia, vamos a ver algunas de las “pequeñas” trampas que hemos identificado en nuestra experiencia.

- Sus precios se basan en 4 personas: Siempre que muestran el precio de otras ofertas comerciales hablan de 4 personas, cuando lo más habitual no es viajar con más gente (incluso con hijos, estos suelen pagar una tarifa reducida o incluso viajan gratis, como en los cruceros).
- Ocultan otros gastos: Principalmente transporte hasta destino y comida (obligatoria en muchos resorts). En nuestra experiencia, el gasto en vuelos hasta destino (internacionales) es muy superior al gasto en alojamiento.
- No contar los precios “club” reales, sino los de primera semana. Siempre en todas sus presentaciones te dicen que te puedes ir una semana por 150 euros. Falso, eso sólo lo puedes hacer una semana al año, el resto, pagarás la tarifa marcada, que suele estar sobre los 250 euros. Y además tienes que atender al régimen alimenticio mínimo.
- Ellos controlan los tiempos: durante la entrevista, ellos controlan cuando vas o vienes, cuando regresas al origen, etc.. y te limitan la posibilidad de interactuar con otros clientes. Son grandes vendedores, manejan mucho dinero y son muy agresivos.
- Falta de posibilidades: vas donde ellos (los catálogos) deciden, dicen que tienen otros catálogos pero no nos los enseñaron. Por ejemplo, preguntamos por Islandia o Rusia y nos dijeron que allí no tenían nada en el catálogo 2007. Así que para viajes “raros” no sirve estar en el “club”.
- Inseguridad a la hora de estimar precios: siempre hablan de precios mínimos y descuentos, pero no te aseguran ningún precio excepto el de la estancia de la primera semana de vacaciones. Tampoco queda muy claro que pasará con la cuota anual de socio y los precios de los resorts ante subidas bruscas.
- El asesor personalizado de viajes: se supone que como “ventaja” cuando entras a formar parte del club tienes un asesor personal que conoce tus gustos y te ayuda a confeccionar el viaje que deseas. A mi me resultó ciertamente extraño que fuera un asistente enfocado a la persona y no al destino, ya que mucho mejor que alguien que te conozca (yo me conozco mucho mejor que ningún comercial) es alguien que conozca perfectamente el destino al que quieres ir, ¿no? Esto es, a mi juicio, debido a que si ellos te organizan el viaje tienen muchas más posibilidades de rascar algo de dinero: vuelas en sus compañías aéreas, compras sus excursiones, utilizas sus guías, etc.
- Los regalos tienen trampa: el televisor no es una LCD ni un plasma, es una tele CRT de toda la vida con la pantalla plana, y además de no muchas pulgadas; el portátil es una antigüedad de museo; la video-cámara es una de esas que venden por menos de 200 euros y que llevan tarjeta SD; el mini-crucero es ir y volver en barco a Tabarca o similar. ¿Pero que será el premio valorado en 900 euros?

El regalo

Me he reservado este capitulo para el final. Tras las muchas horas que pasamos hablando con comerciales y abogados, al negarnos a comprar prácticamente nos echaron de allí. Reclamamos nuestro regalo y nos llevaron junto a una chica en la recepción del complejo que nos dijo: “rascad aquí para ver lo que os ha tocado”. ¿Como? ¿Pero no era a elegir? Pues no, ¿sabéis que nos tocó? El regalo sorpresa valorado en 900 euros. ¿Y sabéis que era ese regalo? Pues era un vale para pasar 7 noches en un resort dónde nos pasarán una presentación comercial de 90 minutos!!

Ya veremos si acudimos o no. Quizá sí, y así ofrecemos a nuestros lectores otra de las vertientes de este tipo de “promociones”.

Conclusión

Considero que para la forma de viajar habitual de los que subscriben este blog y, supongo, que la mayoría de sus lectores, el pertenecer a un club de vacaciones no aporta absolutamente ninguna ventaja. Comprometerte po
r los próximos 50 años a comprar tus viajes a través de una misma empresa, cuyo objetivo parece ser el enviarte a “resorts”, es totalmente incompatible filosóficamente con aquellos que buscamos viajar lo más barato para poder conocer más mundo, más personas y más naturaleza.

Incluso considerando el caso de la gente que utiliza los resorts como forma habitual de viajar, considero que es una forma de viajar mucho más cara que la habitual de las agencias de viajes como he tratado de demostrar en la simulación.

Por supuesto, todo lo expresado aquí está basado en nuestra experiencia personal y nuestras investigaciones acerca de este fenómeno. He de recordar que la empresa se nos presentó como el mayor club de vacaciones que opera en España y estaba avalado por una conocidísima empresa del sector turístico.

¿Alguien pertenece a un club de vacaciones? Podéis contar vuestras experiencias y opiniones sin ningún problema.

Puedes consultar la legislación al respecto aquí.

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Club de vacaciones (o la nueva multipropiedad) [1]

Ayer tuvimos la oportunidad de vivir en primera persona una presentación comercial de uno de esos llamados clubes de vacaciones. Tres conceptos: marketing super-agresivo, publicidad falaz y ganchos tramposos.

Por motivos que no vienen al caso, ayer estábamos en Benidorm de fin de semana, atrapados y sin nada que hacer. Así que aceptamos sin problemas para comprobar de que iba aquello de los “clubs de vacaciones” y poderlo contar a nuestros lectores. Omitiremos el nombre de la compañía que está detrás de todo esto, pero sabed que es una bien grande y conocida (podéis contactar por email si queréis saberlo).

La captación

La primera fase de este tipo de ventas es la captación. Para ello recurren al típico gancho en la calle que te ofrece un “rasca” y en el que aciertas siempre y ganas el mayor de los premios. En nuestro caso era uno de los siguientes premios:
- Un televisor pantalla plana 100Hz
- Un ordenador portátil Pentium 4
- Un mini-crucero
- Un regalo valorado en 900 euros
- Una video-cámara

En principio la chica gancho que nos captó en Benidorm no nos dijo en ningún momento que el premio era elegido al “azar”, que no éramos nosotros quien elegiríamos. Todo lo contrario, nos dijo que frases del tipo “¿y vosotros que preferís? ¿la tele?” o “¡que suerte! ¡no le toca a todo el mundo!”, mientras nos “ayudaba” aconsejándonos que debíamos decir a sus compañeros “decid que sois grandes viajeros, que os gusta mucho viajar”, etc.

Después de estos “amables consejos”, de hacerte creer que vas a poder elegir un premio y de hacerte la pelota por la gran suerte que tienes, te meten en un taxi y te llevan a uno de sus complejos vacacionales para darte una charla de unos 90 minutos. En nuestro caso fue en la playa del Albir, a unos cuantos kilómetros de Benidorm.

La presentación

Nada más llegar al complejo, un chico muy amable te ayuda a rellenar un formulario de inscripción en el cual dejas tus datos personales (incluidos tus ingresos). No te piden documentos de identificación ni nada similar. Tras una breve espera aparece la que dicen que será tu “asesora”. Una chica que se sienta contigo y trata de entablar una conversación para descubrir si eres una persona a quien te gusta viajar o no y que te gastas dinero en esto (puesto que de eso se trata todo, de dinero, por supuesto). La chica, tras un rato de conversación, te muestra una pequeña presentación corporativa y luego te pasan otra encuesta. En ella te pidan información de tus gastos anuales en viajes, destinos de interés y destinos en los que has estado recientemente. También te enseñan el complejo en el que te encuentras como ejemplo de “resort” que podrás disfrutar si decides entrar a ser miembro del club de vacaciones.

Durante la presentación personalizada te ofrecen una bebida y puedes ir al baño o a fumar. Todo muy cortésmente. Solo esta parte de la presentación duró más de 2 horas y eso que tampoco es que preguntáramos mucho.

El club

La parte interesante venía después, cuando nos empezaron a hablar del producto en sí. La idea del club de vacaciones es la siguiente: tu compras una parte de una propiedad (un aparta-hotel en este caso) con el cual financias tu entrada en el club y que te pertenece durante los próximos 50 años; luego cuando te quieres ir de vacaciones, puedes usar tu tiempo en ese aparta-hotel o cambiarlo por tiempo en otro “resort”, pagando una “pequeña” suma de dinero (unos 150 euros). Adicionalmente se puede comprar tiempo (semanas o fines de semana) en otros resorts con un precio de entre 110 y 350 euros la semana o 100 y 110 euros el fin de semana. A todo esto hay que añadir una cuota de participación en el club de 200 euros anuales, independientes del número de veces que salgas de vacaciones. También te ofrecen otras ventajas como descuentos en vuelos y otros servicios.

La incógnita que planea todo el tiempo durante la presentación es cual es la cuota inicial. Muy hábilmente la asesora y el abogado con el cual interactúas en ciertas ocasiones esquivan responder a la pregunta directa de cual es el precio a pagar para entrar al club. Sólo al final si aceptas entrar a formar parte del club o estás muy interesado, desvelarán esta cifra. Debo decir que nosotros no conseguimos averiguarla, pero que creo que debe estar entre los 12000 y los 14000 euros (¿alguien conoce esta cifra?).

Durante el proceso tratan de liarte bastante con el tema de la couta inicial. En realidad pretenden hacerte creer que si en un momento dado quieres salirte del club son ellos los más interesados en que te vayas y que por ello te devolverán el 100% del capital invertido. Lo que nadie te explica abiertamente y que tuve que sacarle con sacacorchos al abogado es que eso no es del todo cierto. Para empezar, ellos consideran que cada año consumido en el “club” se debe descontar la parte proporcional a ese tiempo, es decir, que por cada año pierdes x/50 de tu participación. Pero la ley (afortunadamente) les marca que el capital invertido debe tener una amortización conforme al paso del tiempo. Así que según el abogado al final entre una cosa y la otra el resultado es que el capital “prácticamente se mantiene”. Pero, ¿que pasaría en caso de bajada de los precios de inmuebles?

El marketing agresivo

Tras las primeras presentaciones en las cuales te queda una idea general de como funciona el club, viene una fase de marketing bastante agresivo. Empieza por una “demostración” de precios de mercado frente a precios “club”. Basándose en una ocupación de 4 personas, te muestran los precios de lo que te costaría según el precio de catálogo ciertas estancias de una semana en resorts y lo comparan con el precio que te costaría cambiarlo por tu semana de aprovechamiento (150 euros). Tratan de hacerte creer que entrando en el club tus vacaciones a partir de ahora van a costar 150 euros por semana.

Pero lo peor viene después. Cuando llega el momento de la decisión, después de varias horas de comida de cabeza, los vendedores se ponen agresivos. Primero sutilmente con amenazas veladas del tipo “¿entiendes que hoy te vamos a presentar una gran oferta y que nos has de decir sí o no y que un ’ya me lo pensaré’ es un no?”. Luego la situación se pone más tensa y el abogado llega incluso a levantar la voz y soltar frases del tipo “lo que no me puedes discutir es que estando en el club vas a tener vacaciones más baratas”.

En fin, que si no tienes una gran seguridad en ti mismo terminas como una pareja que estaba a nuestro lado: brindando con champagne por los próximos 50 años.

(continua)

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Crónica: Argentina (VIII)

23/03 – Último día de navegación

Llegó el último día de navegación cuando nos encontrábamos ya un poco cansados del monótono ritmo del barco. Mañana a primera hora, aunque con un poco de retraso según nos comunicaron, el barco llegaría a puerto. Nuestros planes, que en origen eran recorrer esta bella zona de Chile, habían sufrido un cambio radical después del trato que nos dio esta naviera chilena. Ahora lo único que queríamos era salir de Chile cuanto antes, así que trataríamos de tomar el primer bus que saliera hacia Bariloche.

Antes de eso, todavía quedaba un día por delante, un día sin la menor trascendencia hasta la hora de la cena, cuando un chico alemán entró en el comedor gritando “barrena, barrena” ante la estupefacta mirada de todos los presentes. Extrañado de que nadie reaccionara, dijo algo que todos entendimos “whales!!” (ballenas). Y todos corrimos hacía la zona exterior más cercana para tratar de alcanzar a ver a alguno de los cetáceos. Y los vimos, de lejos, pero los vimos. Vimos su chorro de agua alzarse por encima de la superficie y vimos su cola golpear contra las olas. Nada más, pero fue suficiente como para dejarnos un gran sabor de boca para lo que quedaba de viaje. Dicen que es extraño conseguir ver ballenas en esta zona y en esta época del año. Quizá tuvimos mucha suerte, toda la que no tuvimos con nuestro ansiado desembarco en Puerto Eden ni la visión del glaciar Amalia.

El barco en aquél momento estaba en mar abierto, se movía mucho, aunque todavía se podía aguantar. Un rato más tarde, justo cuando terminamos la cena, el movimiento era tan exagerado que la mitad de los pasajeros fuimos a acostarnos para no sufrir mareos (que los hubo y muchos).

24/03 – Escapando de Chile

A primera hora de la mañana, como siempre, ladró el odiado megáfono llamándonos a desayunar. Si todo hubiera ido sobre lo previsto, justo después del desayuno hubieramos desembarcado, pero llevábamos un par de horas de retraso, así que después de desayunar tuvimos la oportunidad de ver como el barco llegaba a puerto desde el pub. Desde allí mismo también pudimos asistir a uno de los momentos más espectaculares de este viaje: el rescate de una tripulante que sufrió un pequeño ataque de epilepsia.

Después de todo, llegamos con más de 3 horas de retraso, lo cual hubiera hecho imposible tratar de lograr realizar el cruce de los lagos en 2 días como teníamos previsto. En cualquier caso, nuestros planes ya eran otros. Fuimos andando hasta la estación de autobuses y compramos 2 billetes para Bariloche (2 x 12000$). Los autobuses para Bariloche son especialmente caros, cuestan casi lo mismo que el trayecto Puerto Montt-Santiago que es el triple de largo, pero no nos importa, lo que queremos es regresar cuanto antes a Argentina y los compramos de buena gana.

Como tenemos tiempo de sobra antes de que el bus salga, regresamos al puerto, a las oficinas de Navimag para poner una reclamación por todo lo sucedido. Evidentemente todo son buenas palabras, pero no hay ningún resultado concreto después de una hora hablando con la responsable (Carmen Paz). Lo mejor que pudimos hacer es informar a todo el mundo de lo que se va a encontrar cuando viaje con esta compañía.

El resto del tiempo, lo dedicamos a pasear por Puerto Montt. La ciudad en sí no tiene nada reseñable. Bien es cierto que salió un día de niebla y que íbamos cargados con las mochilas, pero lo que andamos (entre la estación de autobuses y el mercado) no tenía nada que ver: mercados de souvenirs, un puerto pesquero con cierto colorido y unas cuantas casas colgadas del cerro… nada más. Eso sí, comimos una especie de patata rebozada tipo “buñuelo” que estaba riquísima. Volvimos varias veces a por más (500$). También compramos algunos regalos (muñeca de trapo, imán de nevera y una gorra, todo por 6000$, un poco caro, pero teníamos que gastar el resto de dinero en moneda chilena que teníamos).

Con bastante retraso partió nuestro autobús y nos despedimos “hasta pronto” de nuestros amigos catalanes que nos estuvieron acompañando durante nuestra estancia en Puerto Montt y en el barco.

El trayecto hasta Bariloche nos lo pasamos casi todo el tiempo durmiendo. Los pocos momentos que abrimos los ojos vimos algunas zonas de la cordillera de los andes preciosas, con una frondosa vegetación, en las que te apetecía bajarte para hacer cientos de fotos. Sin embargo, lo más destacable del viaje fue la parada en la aduana chilena. A mi que por llevar una manzana te puedan imponer una multa de 100 o 200 dólares me parece paranoico, que entre un policía con un perro en el autobús mientras otro te graba con una videocámara me parece una locura, pero que ordenen a todo el autobús en orden alfabético en una cola para sellar el pasaporte de salida me parece tan ridículo que no me voy a molestar ni en comentar tal estupidez.

Al final, el autobús llegó a Bariloche a las 23:00 (2 horas de retraso). Ya era de noche y teníamos bastante hambre puesto que apenas habíamos comido. Después de mirar algunas ofertas de hostels que había sobre el mostrador de la oficina de turismo que hay en la estación de autobuses (ya cerrada), decidimos ir al albergue que nos habían recomendado nuestros amigos del barco y que estaba justo al lado de la estación. Además tuvimos suerte, porque preguntamos a una chica si sabía en que dirección estaba el albergue y se brindó a llevarnos en su coche. ¡Que gusto estar de regreso en Argentina!

El YHI Tango hostel se encuentra a unos 500 metros de la estación en dirección a la ciudad de Bariloche. Se trata de un edificio un poco viejo de varias plantas con diversos dormitorios con el baño integrado en la propia habitación. Lo único malo que tiene es que se encuentra lejos de la ciudad, tienes que tomar un bus para llegar, pero a cambio está muy cerca de la estación de autobuses y dado que nuestra intención era ir al día siguiente a El Bolson, nos vino realmente bien. Pagamos 2 noches, que nos costaron 128$ en total y tuvimos que dejar 10$ en concepto de deposito que nos devolverían al dejar la habitación. La habitación que nos tocó tenia 5 camas, pero estábamos nosotros solos.

No nos apetecía irnos muy lejos a cenar, así que preguntamos si podíamos cenar en el hostel. La chica nos comentó que ya habían cerrado la cocina, pero que había un par de restaurantes un poco más abajo y nos recomendó uno en concreto. Salimos a la calle y por la misma acera dónde estaba el albergue fuimos bajando y encontramos otro restaurante casi vacío y con unos precios aceptables. Comimos todo lo que quisimos, abundante y buenísimo, un restaurante muy recomendable si te hospedas en el Tango hostel. Nos costó $40 más $2 de propina. Regresamos al albergue agarrándonos de las paredes, habíamos comido muchísimo, demasiado. Iva
n se fue directamente a la cama, mientras que Nuria esperó un buen rato hasta que dejaron libre el único ordenador con Internet gratuita del hostel.

Gastos del día
12000$ chilenos Billetes de autobús
6000$ chilenos Souvenirs

128$ 2 noches hostel
42$ cena

Total: 170$ + 18000$ chilenos

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Crucero Bloggers: Resumen

Ahora que ya todos (o casi todos) han terminado de escribir sus crónicas o reseñas del crucero, creo que es el momento de hacer un resumen de todos estos posts que nos ayudan a ver el evento desde otro punto de vista. Si hay alguno que falta o alguien escribe algo nuevo, estaremos encantados de actualizar este post.

(Debido a que Blogia no conoce lo que es el WYSIWYG, he tenido que modificar el aspecto de la pagina y me ha quedado así de fea).

 

 

 

 

  • AbsolutBCN (Miguel Ángel Gatón y Yesica González)

 

 

  • Bajo Coste (Ruymán Garíca y María del Pino Castro)

 

 

 

 

 

 

 

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Imágenes de la segunda barca solar de Keops

Seguro que la mayoría de los que habéis ido a visitar el recinto de las pirámides habéis entrado en un pequeño y poco publicitado museo que hay cerca de ellas y dónde se puede encontrar la barca solar de Keops. Aunque no se conoce exactamente la utilidad de esta barca, los arqueólogos creen que era un elemento mas del ritual funerario del faraón egipcio Keops. Especulaciones al margen, la barca solar que se puede contemplar en este museo por una cantidad ínfima de dinero, representa un espectacular vestigio de la civilización egipcia.

La noticia que ha saltado a los medios hace unos días es la publicación de unas imágenes grabadas con una microcámara que se ha introducido en el yacimiento dónde se encuentra enterrada la segunda barca de Keops descubierta hace unos años. Se calcula que hasta el año 2013 no se podrá contemplar en directo esta segunda barca, aunque los visitantes del museo de la primera barca podrán ver en una pantalla gigante la grabación realizada en el yacimiento.

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Los 8 tipos de turistas

Escuchando esta mañana el infame programa de Onda CeroGente Viajera“, he escuchado que un estudio había clasificado a los viajeros en 8 tipos diferentes. No he podido escuchar el programa hasta el final, pero me producia curiosidad el saber como habían etiquetado a los viajeros y he recurrido a Internet para enterarme.

La primera “sorpresa” ha sido enterarme de que el estudio ha sido realizado a 2417 personas que iban a comprar un viaje en el Corte Ingles, por lo tanto la clasificación sería de turistas y no de viajeros. La segunda sorpresa ha sido la lista de los tipos (ordenada según mayor número de personas en cada grupo):

  1. Los “osea”: este grupo busca aceptación social y prestigio con un viaje. Buscan destinos de moda y son muy conformistas (característica común a casi todos los grupos).
  2. Los intelectuales: buscan conocer la cultura del lugar, la gastronomía o aprender el idioma de allá dónde viajan. Dicen que tienen una actitud “receptiva y respetuosa” con los entornos que visitan.
  3. Los comodones: es el grupo de la gente que busca la comodidad ante todo. Eligen destinos conocidos o familiares.
  4. Los estresados: son aquellos que buscan huir de la vida cotidiana con una relación superficial con el lugar visitado.
  5. El individualista: que busca viajar sin un grupo de gente detrás.
  6. Los rutinarios: son aquellos que en sus vacaciones mantienen la vida que suelen hacer en sus casas, con los mismos horarios, mismo tipo de comidas, etc.
  7. El familiar: que aprovecha las vacaciones para visitar a familiares o amigos.
  8. El aventurero: busca un viaje distinto en cada ocasión y no le influye para su elección “factores externos” como la falta de seguridad, las enfermedades, etc. El estudio dice que este tipo de turistas no suelen limitar su presupuesto para el viaje.

En fin, una clasificación de turistas que puede ser muy interesante para explotarlos comercialmente, pero que no dice nada nuevo. ¿Te identificas con alguno de estos tipos?

 

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Crónica: Argentina (VII)

21/03 – Fiordos patagónicos

El barco parte con 2 horas de retraso. Pese a haberme despertado muy pronto para verlo salir, no lo consigo ya que coincide la hora de la salida con el desayuno. El desayuno estuvo bastante bien, hacía presagiar unas cuantas comidas buenas y abundantes.

Después de desayunar, reunión informativa en la que nos dan una mala noticia: el barco va con retraso y no podemos llegar a ver el glaciar Amalia esta tarde. A cambio nos llevarán mañana a ver otro glaciar, el Iceberg, que “dicen” que es mejor. No dicen nada de Puerto Eden, pero preguntamos a la chica que hace de portavoz/animadora del barco y nos comenta que no se desembarcara y que nunca se hace. El resto de la historia ya es conocida en este blog.

Bastante cabreados subimos a cubierta a ver el espectacular paisaje mientras leemos o jugamos a las cartas. La navegación es muy tranquilas, son aguas interiores sin la más mínima perturbación. El momento álgido del día llega cuando el barco se encuentra frente a frente con el paso White, el lugar más estrecho que atravesaremos. Apenas 4 o 5 metros más ancho que el propio barco. La maniobra se realiza a muy poca velocidad ya que requiere una precisión altísima para no encallar.

La verdad es que el paisaje es alucinante: glaciares colgando de los cerros, volcanes nevados, territorios vírgenes por doquier… Todo ello acompañado de divertidos delfines que juegan con el navío e intrépidos cormoranes que nos saludan a nuestro paso. Y por si fuera poco, las negras aguas de los fiordos impregnándolo todo de un halo místico.  Son negras debido a que la piedra madre es de origen volcánico. Cuando están muy tranquilas, estas aguas se convierten en un espejo.

La hora de la comida nos saca de nuestro trance. Una voz odiosa grita en varios idiomas los grupos que deben ir a comer en ese momento. Mucho más allá de la discriminación que resulta darle el privilegio de comer antes (y elegir antes) a quienes han pagado más, en un ferry que navega por un lugar de estas características, deberían de tener un poco de miramientos a la hora de hacer sonar aquella endemoniada megafonía. Esta vez la comida no está buena y apenas como nada. Además, al comer en el último turno, la posibilidad de pedir otro plato es nula ya que pronto cierran las colas del buffet. Para las próximas veces hay que tratar de llegar corriendo al comedor.

Después de comer, en vez de ir a la cama, como nos apetecía, le dimos una oportunidad a la película que habían anunciado. No estuvo mal, aunque el cine chileno no me ha cautivado. La película se llama Chacabuco (o algo así) y está ambientada en una ciudad de los fiordos (que bien podría ser Puerto Eden). Para ambientarse y hacerse una idea de los lugares que se recorren en el barco, puede ser interesante (aunque dudo que la película se pueda conseguir fuera de Chile).

Por la tarde más de lo mismo: leer, charlar, conocer gente, admirar los paisajes… La esperada cena (no había comido nada desde el desayuno), estuvo bastante bien, el pan todavía no estaba duro y la lasaña era pasable. Estábamos un poco cansados, por lo que decidimos irnos pronto a la cama.

22/03 – El glaciar Iceberg

Por la mañana a primera hora, a las 6 más o menos, me levante entre sueños para tratar de ver Puerto Eden. Todo estaba oscuro, negro. Y en cualquier lugar donde hubiera un punto de luz, una espesa niebla se encargaba de cegar la visión desde el barco. No fue justo que no nos dejaran desembarcar, que no esperara el barco hasta las 8:30 como estaba previsto. Me da la impresión que dejamos de ver algo bastante interesante desde un punto de vista sociológico y antropológico.

Justo después del desayuno y la charla informativa, nos enteramos debido a las carreras y a los gestos de la gente (porque para esto no utilizan la megafonía) que nos estamos acercando al glaciar Iceberg. Se trata de un glaciar parecido al Perito Moreno, pero que muere en contacto con el agua, no avanza, no trata de llegar a la otra orilla para hacer un puente de hielo. Sin embargo, es muy grande, de unas dimensiones bastante impresionantes incluso navegando en un barco tan grande como el nuestro. El ferry apenas se acercó. Se debió quedar como a 2 kilómetros del glaciar y dio media vuelta. El tiempo suficiente para hacer decenas de fotos desde todos los ángulos.

Impresionados regresamos al pub dónde proseguimos nuestras charlas y lecturas. Interrumpidos nuevamente por la horrenda megafonía, bajamos a comer y después hubo una buena siesta.

Ya bien entrada la tarde, empezamos a planificar la ruta para evitar tener que pasar un solo día más en Chile. Nuestra ruta original realizaba el cruce de los 7 lagos por el lado chileno y luego entraba desde San Martin a Pucon para subir al Villarrica y visitar Santiago y Valparaíso. Nos pareció que debíamos abandonar Chile, ya que no nos gustó nada el trato de la gente y, además, el nivel de precios era exageradamente alto. Por ello planeamos volver directamente desde Puerto Montt a Argentina. También hablamos con los chicos catalanes y convenimos vernos en Mendoza dónde quizá quedaríamos para alquilar un coche en la zona de Salta para poder recorrerla con mayor comodidad.

Por lo demás, fue un día sin mucha historia, empezábamos a cansarnos del paisaje. No es lo mismo poder disfrutar de la naturaleza a tu aire que hacerlo al ritmo de un cansino ferry “animado” por una maleducada. Estoy seguro que si hubiéramos podido estar en ese mismo entorno con nuestros kayaks recorriendo los fiordos tranquilamente, hubiéramos podido estar una semana viendo el mismo paisaje sin cansarnos en absoluto.

 

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Sumario: Crucero por el Mediterraneo

Entre el 20 y el 27 de Junio de 2008 tuvimos la oportunidad de asistir a un crucero por el Mediterraneo organizado por Logitravel con la colaboración de MSC Cruceros en el que un grupo de bloggers debatimos acerca de un gran número de temas de nuestro interés y en el que tuvimos la suerte de conocer a mucha gente interesante. Además de eso, por supuesto, pudimos experimentar la sensación de viajar en un barco de crucero de colosales proporciones y lleno de detalles de verdadero lujo.

Empieza el crucero
Las charlas
El recorrido
La vida a bordo (I)
La vida a bordo (II)
Resumen
Fotos

 

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¡Se ha roto el Perito Moreno!

Hace ya casi 4 meses de nuestra visita a El Calafate. En aquel momento empezaba a circular agua por la cueva-agujero que se había creado en el glaciar debido a la diferencia de presiones. Intuíamos que la rotura estaría muy cercana, pero nadie sabía precisar cuando sucedería.

Antes de ayer, finalmente, el gran bloque de hielo que hacía de puente con la península de Magallanes, se resquebrajó y se rompió definitivamente. Sucedió ante unas 40 personas que poco antes de las 12 del mediodía esperaban ver el primer derrumbe durante el invierno austral desde 1917.

Os dejo con las imágenes del momento:

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Crucero Bloggers: La vida abordo (II)

El tema de comidas fue algo fabuloso, impresionante. A parte de las comidas normales (desayuno, comida y cena), habitualmente se ofrecían 2 comidas más: un refrigerio por la tarde y otro a medianoche:

1) Desayuno: Espectacular. Tenías de todo lo que te puedes imaginar: dulce, salado, americano… Lo que más nos gustó fueron los pancakes bañados con chocolate fundido (todavía se me hace la boca agua recordándolos). Dicen los entendidos que el café no era muy bueno, aunque lo mío que es el chocolate, estaba buenísimo. Era tipo buffet, podías levantarte cuantas veces quisieras y lo único malo es que si intentabas desayunar en hora punta, te encontrabas con la dificultad para encontrar una mesa libre. También podías pedir el desayuno en la cama y comértelo en el balcón (sin cargo adicional).

2) Comida: Podías elegir un restaurante tipo buffet o a la carta. Nosotros elegimos siempre el tipo buffet, porque somos de los que preferimos cantidad a calidad, aunque la calidad del buffet es alta y la cantidad del menú a la carta es grande. Siempre en el buffet hay más o menos los mismos platos (pizza, pasta, ensaladas, hamburguesas…), pero cada día introducen un par de platos “fuertes” diferentes (carnes, platos regionales…)

3) Merienda: Se supone que se trata de un té con pastas o algo así. Me lo imagino bastante similar al desayuno, pero no puedo decirlo, puesto que a esa hora siempre teníamos algo que hacer (excursión, charla o siesta) y nunca acudimos a verlo. Y digo a verlo, porque con lo que comíamos teníamos energías suficientes para aguantar hasta la noche.

4) Cena: Para cenar siempre bajamos al restaurante Villa Borghese que es “a la carta”. Era uno de los momentos en los que nos reuníamos con el resto de bloggers. Que el restaurante fuera a la carta, significaba que no tenías que hacer colas, recibir codazos de los italianos ni elegir entre una gran variedad de comidas. Tenías un camarero asignado que te tomaba nota y te traía lo que quisieras comer y beber. La carta se componía de diferentes opciones que podías pedir o no. Es decir, era una carta cerrada con un par de opciones a elegir en cada fase de la cena: un entrante, una sopa, una ensalada, un primero, un segundo, una alternativa vegetariana y un postre. Si lo querías todo, te lo podían traer (otra cosa es que te lo pudieras comer) y si sólo querías una parte del menú pedías que no te trajeran, por ejemplo, ninguna sopa. Los nombres de las comidas eran de lo más rimbombante, tal cual un restaurante de lujo, pero con la diferencia que las raciones de comida eran bastante más generosas. La presentación era también un punto a su favor.

5) Resopón: Por la noche, no siempre, pero casi, se ofrecía en la cubierta 13 del barco un pequeño o gran refrigerio para quien todavía tuviera hambre. Nosotros lo probamos 2 días. El primero consistía en una selección de postres a base fruta y profiteroles con chocolates de distintos sabores. Y el segundo día vimos lo que fue el derroche más grande de comida de nuestras vidas. Decenas de figuras realizadas con comida para adornar el barco, justo antes de zarpar para Barcelona. Kilos y kilos de comida que la gente devoraba sin contemplaciones: marisco, pizza, fruta, etc.

Estoy seguro de que después de una semana en el barco tu ritmo de ingesta baja, pero los primeros días todos comíamos como si se acabara el mundo (la bascula lo atestigua). Lo único que se paga son las bebidas, pero puedes comprar cualquier tipo de bebida sin alcohol y subirla al barco sin ningún tipo de problemas. Es más, durante las comidas puedes llegar con tu lata de coca-cola y bebértela allí mismo. Nadie te pondrá nunca un problema.

En cuanto al personal (tripulación), son de lo más amable que hay. Puedes charlar con ellos amigablemente si te ven que vas de buen rollo. Sino tratarán de servirte fiel y obedientemente como se supone que han de hacer los camareros, limpiadores, etc. en un hotel de lujo. Casi todo el personal es de lugares tan exóticos e interesantes como Singapur, Croacia, Indonesia.. Hablan varios idiomas, son muy atentos y tratan siempre de que lo encuentres todo a tu gusto. La habitación la hacen justo en cuanto te vas. Varias veces al día, te vas y regresas en media hora y la habitación está limpia ¡increíble!

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