Información acerca de Kenia (I)
El turismo en Kenia
En Kenia yo diferenciaría 3 tipos de recursos turísticos:
- Las reservas de animales: muy conocidas y el motivo principal por el que la gente suele visitar el país. Sinceramente, vale la pena. Aunque sea una sola vez en la vida, hay que hacer un safari.
- Las zonas costeras: las playas paradisíacas del Este de África son menos conocidas que sus safaris, pero igualmente apreciadas por los turistas y viajeros que se acercan. A quien le guste la playa le encantará la costa Keniata. A mi no me atraía y cuando fui y lo vi me di cuenta de que allí no se me había perdido nada. Son parecidas a las playas de Senegal, pero mucho más turistizadas. Me pareció especialmente decepcionante el tan cacareado Lamu.
- Los grupos étnicos: no hay paquete turístico que se precie que no incluya una visita a una villa Masai. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Apenas queda nada de autenticidad en Kenia. El masai más peripuesto se saca un móvil de última generación del zurrón para enseñarte las últimas fotos o vídeos que ha conseguido. No digo que todo sea un montaje, pero no es tan fácil entrar en contacto con Masais desinteresados. Se supone que hay otras etnias, pero se les ve poco el pelo…
Pero no sólo en los safaris se puede disfrutar conduciendo un 4×4. Parece ser que el camino hacia el lago Turkana es toda una aventura. Las agencias de alquiler de coches en Kenia prohiben a los clientes ir a esas zonas. Literalmente el propietario de una de ellas nos dijo: “si te permitiera llevarte ese coche a Turkana, cuando me lo devuelves tengo que triturarlo para la chatarra”. Supongo que un poco exagerado, pero parte de razón debe tener.
La gente
Los keniatas son muy diferentes unos de otros. Como en todos los lugares del mundo, los que viven del turismo son pesados y pegajosos. Quizá no sea tan evidente como en Egipto, por ejemplo, dónde casi da la impresión que están jugando con el viajero. Pero sí, son muy pesados, especialmente en la zona costera y disminuyendo conforme te acercas a las grandes ciudades. Evidentemente, hay gente muy maja y totalmente desinteresada, pero por momentos se hace complicado diferenciar a quienes se acercan para ayudarte o conocerte de quienes quieren sacarte unos dólares.
La mujer tiene un papel secundario en la vida pública en las zonas rurales, pero a años luz de sus vecinos del magreb. Aquí es posible hablar con mujeres, ver como trabajan y como realizan actividades cotidianas. Las jóvenes estudian de forma parecida a los chicos y siguen patrones parcialmente occidentales (al menos mucho más de los que sus padres reflejan).El día a día
La vida no es fácil en Kenia, pero tampoco es un drama continuo. Las informaciones que suelen llegar de este país son escasas y casi siempre negativas: revueltas, catástrofes, etc. La imagen que yo tenia de Kenia desapareció nada más pisar Nairobi. Es cierto que es un país pobre, que no tiene muchos de los lujos que ya casi consideramos imprescindibles los europeos, pero no es la jungla ni mucho menos. Si te fias de las informaciones que los medios suelen dar de Nairobi, tratarías de salir corriendo de allí antes de llegar. Incluso a los grupos de turistas que llegan al aeropuerto los conducen en minibuses a sus hoteles en las a fueras y les asustan para que no salgan sin su guía. En total debimos pasar unas 4 o 5 noches en la ciudad y puedo decir que el centro de Nairobi es más seguro que el centro de Milán, por ejemplo. No se que pasaría si fuera a un barrio del extrarradio, pero dormimos en las calles cercanas a la estación de autobuses y todo era absolutamente normal.
Sí que debo decir una cosa para que el que llegue a Nairobi (y a Kenia en general) no se lleve una sorpresa. La policia, entendida como un servicio público y pagada por el estado, prácticamente no existe. Allí cada calle, cada centro comercial, cada barrio o cada negocio se paga su propia seguridad privada. Es realmente complicado encontrar un policia o algo que se le parezca y si mentas a la policia entre un grupo de keniatas se mean de la risa. Los guardias de seguridad no tienen nada que ver con los de aquí. Nada de uniformes ni zarandajas. Un buen bastón de madera desgastado de manosearlo y arrear con él es su carta de presentación.Hay que pensar que los sueldos en Kenia son muy bajos y lo que encarece (un poco) cualquier actividad diaria es la materia prima, que cuando es producida en el país se suele dedicar a la exportación y cuando se importa se paga a precio de país occidental. Eso, por supuesto, condiciona mucho la tipología laboral y la forma de vivir de la gente.





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