Información acerca de Kenia (II)

Ser mochilero en Kenia no es tarea fácil
Ser mochilero en Kenia no es tarea fácil
Quizás la información que más interesa a cualquiera que vaya a viajar a Kenia es lo referente a alojamientos, comida y transporte. En este artículo trataré de dar una visión de esa parte del viaje en el país este africano desde el punto de vista de un viajero con bajo presupuesto. La información acerca de Kenia es aplicable a Uganda, aunque los precios allí son sensiblemente más bajos.

Comida

Cuando alguien me pregunta acerca de la comida en Kenia, solo me viene a la mente una cosa: pollo y arroz. La verdad es que no es solo pollo y arroz lo que se puede comer por allí, pero hay poca variedad. Tiene productos muy básicos: pollo, carne (que ellos dicen que es ‘beef’ pero vete tu a saber), patatas, algunas verduras y en ciertas regiones pescado y plátano. Lo del plátano puede parecer una tontería pero es la base del ‘matoke’ una comida que se come con las manos haciendo una especie de bolas de pasta de plátano.

Vamos, que la comida de Kenia no me gustó nada. Su tradición “inglesa” creo que les ha afectado muy negativamente a la hora de sentarse a la mesa. Incluso en el famoso restaurante Carnivore de Nairobi lo que te dan no es nada del otro mundo (el precio sí). Además tienen grandes diferencias en el modo de preparación de los alimentos de unos sitios a otros, por lo que no te puedes fiar de que lo que te gustó un día te vaya a volver a gustar al siguiente en otro lugar. Prepárate a comer pollo con arroz.

Por otra parte, los restaurantes en Kenia tienen el problema más generalizado en África: el tiempo de espera hasta que te sirven. El mínimo son 30 minutos. Es posible que te digan que tienen un cierto plato y que después de media hora de espera venga la camarera a informarte de que no les queda cierto ingrediente, obligándote a pedir otra cosa (y volver a iniciar el proceso) o irte a otro sitio (y empezar de nuevo también el proceso).

En los restaurantes se usa un curioso código:

  • It’s not there: Cuando no tienen un determinado plato te soltarán esto y se quedarán tan anchos. Como he dicho, esto puede suceder mucho después de haber pedido el plato.
  • It’s coming: Esta expresión la vas a oír hasta la saciedad. Cada vez que preguntes te dirán que está viniendo. Incluso si no han empezado a preparar el plato te lo dirán.
  • It’s not yet: Bien! Estás de suerte. Si te dicen que “no está todavía” significa al menos que ya han empezado a preparar tu comida.
  • Let me ask: El terrible “voy a preguntar”. Si pides algo y tu camarero duda, peligro. Es posible que se vaya a preguntar y no vuelva nunca más. Ellos dan por entendido que si no vuelven es que la respuesta es negativa. A veces vuelven para decirte “It’s not there”. Lástima.

Los viajeros más exigentes pueden ir al mercado a comprar directamente su comida.
Los viajeros más exigentes pueden ir al mercado a comprar directamente su comida.
En cuanto al gasto en comer, los precios son relativamente bajos. Tanto comida como cena pueden oscilar sobre los 2-3 euros. Picar entre horas es también posible. Existen puestos callejeros que por muy poco dinero 30-50 céntimos de euro te permiten comer un pinchito. Una coca-cola de un tercio de litro cuesta de 40 a 60 céntimos de euros según dónde te la tomes. Lo más complicado son los desayunos, aunque su precio también es bajo. Son complicados porque cuesta encontrar café o leche en ciertas ocasiones. Lo mejor es llevar un bote de casa con lo que quieras echarle a la leche (nescafé o cola-cao) y comprar en Kenia algunas galletitas; así el problema se reduce a encontrar leche caliente.

Por cierto, hablando de precios. La famosa isla de Lamu tiene precios casi-europeos. Rebuscando se pueden encontrar precios más razonables, pero en general todos los restaurantes frente a la playa son carísimos. Y además no tienes escapatoria.

Transporte

Moverse por Kenia es complicado y lento. No es tanto como en Senegal, por ejemplo, pero como las distancias son mayores puede resultar desesperante.

El transporte interurbano en Kenia se realiza en dos tipos de medio de trasporte diferentes: el bus o minibus y el matatu. El matatu es una furgoneta con 5 filas de asientos dónde se mete toda la gente que cabe. El conductor sigue siempre un recorrido prefijado, pero un “acomodador” (jugador profesional de tetris) le hace parar tantas veces sea necesario para cargar y descargar gente. Vas un poco aprisionado, pero es un medio rápido y barato. Si tienes suerte puedes pillar un “matatu express” que va de un punto a otro con paradas sólo al llegar a la ciudad destino.

El autobús es algo parecido a lo que tenemos aquí, pero como si ALSA no hubiera renovado su flota en los últimos 30 años. Es posible que se supere la capacidad del vehículo y que haya gente se siente en el centro o se quede de pie. Evita a toda costa los asientos traseros que son los primeros que te ofrecerán los vendedores de tickets. Esos bichos no tienen suspensiones y las carreteras keniatas otra cosa no tendrán, pero baches todos los que quieras.

El precio se puede calcular a ojímetro: cada hora que te vayas a pasar en el matatu pagarás unos 100 Shillings (1 euro). El autobús debería ser un poquito más barato. Por ejemplo, ir en autobús de Nairobi a Mombasa cuesta 900 Shillings en autobús y se tardan unas 9 horas en cubrir el trayecto.

Si tienes que ir de Mombasa a Nairobi o viceversa no lo dudes: elige el tren.
Si tienes que ir de Mombasa a Nairobi o viceversa no lo dudes: elige el tren.
Existe una línea de tren en activo: Nairobi-Mombasa-Nairobi. Opera unas 3 veces por semana (creo recordar) y el billete en la clase “mochilero” (4 literas en el departamento) no es mucho más caro que el billete de autobús. Si además tienes en cuenta que puedes tener la posibilidad de desayunar viendo girafas, ñús y otros animales pastando cerca de las vías del tren mientras desayunas, creo que el trayecto vale mucho la pena.

Otros medios de transporte que pueden ser interesantes son el avión y el barco. El avión si quieres acercarte rápidamente a Lamu, por ejemplo, es una muy buena opción (80 euros por trayecto y te ahorras una carretera infernal y dos días de viaje mínimos desde Nairobi). También hay una opción “aventurera” que es navegar por la costa con un dhow, por ejemplo entre Mombasa y Lamu. No se cuanto costará y dicen que nunca sabes cuando llegarás porque la embarcación depende completamente del viento, pero se me quedó la espinita de no haberlo intentado.

Por último, la posibilidad de alquilar un coche es absolutamente recomendable en caso de que quieras acceder a zonas alejadas o montarte un safari por tu cuenta. Fuera de las grandes ciudades es complicado conseguir un coche de alquiler. Muchas veces solo te lo querrán alquilar con conductor y, aunque te parezca que te lo dejan casi al mismo precio o incluso más barato, ve con cuidado porque esa opción tiene truco (especialmente a la hora de realizar safaris). Ya os contaré en otro post como organizar un safari por vuestra cuenta. ¿Precios? Desde algo menos de 200 euros por semana para uno pequeño hasta 350 euros por un 4×4 intermedio (y de ahí para arriba lo que quieras).

Alojamiento

El paseo en dhow es la mayor atracción turística de la isla de Lamu
El paseo en dhow es la mayor atracción turística de la isla de Lamu
El capitulo del alojamiento es el más variable en Kenia. Puedes dormir en la pensión más cutre del mundo por menos de 5 euros la habitación doble o en un ‘lodge’ de lujo en medio de Masai Mara pagando 500 euros por noche. La realidad es que con un presupuesto de 8-10 euros pueden dormir bien 2 personas (habitación básica, a veces con baño dentro, con mosquitera).

En otro artículo os mostraré como son algunas de esas habitaciones de 8 euros. De todas formas pasa como con la comida, que dependiendo del lugar puedes encontrarte cosas mucho mejores o mucho peores por el mismo precio. En general, hay que imaginar una habitación muy sencilla con un nivel medio-alto de limpieza, pero un gran nivel de deterioro debido al paso del tiempo.

Otra cosa, parece ser que lo normal en las pensiones y lugares baratos donde dormir es montar un pub cerca, a veces justo debajo. Si te cuesta dormir con ruido te va a ser imposible dormir los primeros días en las ciudades y pueblos bulliciosos.

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