Lamu
Lamu es una tranquilísima ciudad-isla con un curioso entramado de calles estrechas y una bonita línea costera. Ciertamente, Lamu tiene su encanto y quizá los que busquen paz y tranquilidad a toda costa puedan encontrarla alojándose en alguna de las caras mansiones de la isla. Salir a pescar, “dar una vuelta” en dhow o pasear por la playa es lo que ofrece este lugar. Todo ello a un precio exagerado incluso a la hora de la comida en los lugares más cutres.

Los callejones en Lamu pueden sorprenderte con un burro cargado de madera, unos niños jugando o una acequia adoquinada
Sí, Lamu es un lugar tranquilo, caro y decadente. Salvo si se está de paso o si el viajero es un auténtico amante o estudioso de la cultura swahili, venir a propósito a este lugar es una pérdida de tiempo y energía. Existen mil sitios como este en África y Lamu no resiste la comparación con lugares en principio tan similares como la isla de Gore en Senegal. Si a pesar de ello quieres ir hasta allí, deberías considerar la opción de tomar un avión desde Nairobi. Desconozco el precio de ida y vuelta, pero cuando nos planteamos volver por vía aérea para no tener que deshacer el mismo camino (por cierto, craso error no hacerlo), nos pidieron 80$ en una agencia de Lamu.
Por lo demás, Lamu es una ciudad costera que ha crecido alrededor de su puerto pesquero y que se reinventó en algún momento del pasado para aprovechar el flujo de divisas proveniente de los curiosos que llegaban atraídos por antiguos relatos de piratas, de comerciantes de oriente y de ciudades que cambiaban los coches por burros.

